jueves, 30 de agosto de 2012

Ojos que vigilan con sigilo: Mateo



Dentro de las decenas de hinchas del F.C. Barcelona que hubo en la terraza de ‘Donde Ciro’, el día del Superclásico entre Barcelona y Real Madrid por la Supercopa de España, están aquellos que no se destacan precisamente entre la masa ni por sus ‘casacas’ –ni clásicas ni últimos modelos– ni por sus fervientes y constantes gritos de alegría o abucheo. De hecho no se destacan. Prefieren pasar desapercibidos quedándose callados, mirando atentamente cada gambeta, cada pase o cada exquisito control de balón que realiza cualquiera de los veintidós jugadores en el campo y molestándose visiblemente ante el algarabío del gentío o las repetidas levantadas de los asientos de los impacientes que esperan ansiosamente el gol. Son pocos estos introvertidos aficionados que gozan más con el fútbol que con la rivalidad –¿ideológica, histórica, cultural?– a distancia que supone ser hincha de un equipo de otro país. Pero son tan fuertes las fuerzas socioculturales que ejercen estas dos ‘meta-entidades’ sobre la gente en todo el planeta que la rivalidad Barcelona-Madrid o Cataluña-España o Francisco Franco-Tercera República ha atraído y atrae a cada vez más gente a su órbita.

Mateo Luna Navia es un perfecto ejemplo del impacto de estas fuerzas sobre las personas de otros países. Estudioso Literario y futurible comunicador social de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, veintiún años de edad e hincha del F.C. Barcelona desde los 10 años. No es el típico seguidor con camisas número 10 de Messi o de Ronaldinho, es un hincha más bien tradicional que disfruta viendo fútbol del más alto nivel y que no conoce equipo al que odie más que al Real Madrid. De hecho, cree que es hincha del Barcelona más por la aversión que siente por el Real Madrid que por inclinación voluntaria hacia el Barça. Recuerda que en los primeros años de este siglo, (’01, ’02, ’03) cuando el Real Madrid comenzó a fichar futbolistas estelares por millones de Euros (Ronaldo, Zidane, Beckham, Figo, Owen…), fue cuando inició su camino blaugrana. Detestaba esa política de fichajes financiados con el marketing de ventas de camisetas o tures por el estadio y los museos de trofeos, y, en contrapartida al imperio del balompié en esa época, descubrió al equipo culé.

Mateo dice que su inclinación por el equipo catalán se vio reforzada por los jugadores holandeses que militaban en el Barça en : Overmars, Frank de Boer, Cocu, Kluivert, Zenden e incluso Frank Rijkaard, el entrenador durante una época. Siempre le gustó el mito de la ‘Naranja Mecánica’ de Cruyff y desde pequeño iba por Holanda en los mundiales. Contó que cada vez que jugaba ‘Winning Eleven’ en el Play Station elegía a Holanda para jugar. Tampoco se olvida de la calidad de Rivaldo que iluminaba su retina futbolística o el control del juego en el mediocampo de Pep Guardiola, incluso recuerda las fugaces apariciones de Egdar Davis o Juan Román Riquelme. Puedo decir que estuve hablando con un hincha enterado,  que recorbada una enorme cantidad de partidos tanto históricos como olvidados, estadísticas de goleadores y títulos o nombres de entrenadores.

Lo que a mi parecer resulta más interesante de Mateo es que no sólo sigue el fútbol sino que lo practica desde que puede caminar. Siempre jugó en el equipo de su colegio (Colegio Italiano Leonardo Da Vinci) y desde sus 12 años inició su carrera futbolística en la escuela e fútbol Fair Play de Bogotá. Allí jugó la Liga de Bogotá en varias ocasiones e incluso, cuenta, ganó una de ellas proclamándose encima goleador del torneo. Además –me cuenta emocionado– jugó una vez al lado de Radamel Falcao García que en ese entonces era unos 4 o 5 años mayor que él. Decidamente asocié su pasión por jugar fútbol con aquella atenta, concentrada y deseosa mirada que fijaba al televisor mientras veía jugar a los dos equipos en la terraza de Ciro. Arbitrariamente hice la relación entre su no participación en los abucheos y gracias de la gente con su pasión por el fútbol como deporte y no como espectáculo global de publicidad, marketing y moda.
Me interesa esta relación y quisiera encontrar más de este tipo de hinchas poco comunes.

1 comentario:

  1. En esta ocasión se describe a las personas y destaca que son menos quienes no destacan (esto mismo sucede con las tribus urbanas, que a pesar de destacar más, somos menos quienes no estamos afiliados a un estilo particular). Tienen muy buenas observaciones, tales como el hecho de que gozan más del fútbol que con la rivalidad y eso cabe tanto en una descripción como un análisis, como sucede con el hecho de que la rivalidad sea también una posición basada en la oposición. Ligado a lo anterior, podrían entonces contrastar/comparar este grupo de personas con las barras de fútbol nacional. Por último, han expuesto un acercamiento con Mateo en quien podemos ver la relación entre ver y jugar fútbol, de hecho, podrían profundizar en este tema. Una muy buena descripción etnográfica.

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