Cuando se trata de ver fútbol, sobre de
todo de ese fútbol de altísima calidad como lo es el fútbol español, los
denominados hincha tienden (o tendemos) a acudir a bares, donde la gente
aprovecha para pasar un buen tiempo, amenizando el estrés casi traumático del
fútbol con unas cervezas, y quizá unos snacks; por ende, para observar este
primer choque de los grandes del fútbol mundial, el primer clásico de la
temporada asistiremos a un bar tradicional para uno de los gremios que mas
aglomera hinchas, “Sombrillitas”, un bar ubicado en la Calle 42 con 8, se ha
convertido en un nido de fútbol para los estudiantes de la zona (Javeriana,
Sena, Piloto y U. Distrital), así empieza a narración de la travesía.
El Derby daría inicio a las 3:30 p. m.
Hora colombiana, por lo tanto una hora antes del compromiso comenzarán a llegar
aficionados, a llenarse paulatinamente el sitio para ver la previa al partido,
narraciones deportivas son la música de fondo cuando empiezan a ingresar,
hombres, mujeres, parejas; unos llevan la camiseta del Barça, unos la del
Madrid, otros ropa común, otras tantos el uniforme de medicina, estudiantes de
todas las carreras hace difícil encontrar un patrón que los distinga, los
estratos, distinciones se hacen difusas cuando se conglomeran a ver fútbol.
Un número que supera las 50 personas
ahora llena el establecimiento unas inamovibles y otras fluctuantes buscar un
lugar para fumar mientras apaciguan el estrés, en todas las mesas se evidencia
al menos una cerveza, sin duda hay muchos más hombres que mujeres, ambos bandos
están confiados, a lo lejos se alcanzamos a oír apuestas, parece que ninguno
está dispuesto a creer que su equipo va a perder.
“Rueda la pecosa” fue una de las
expresiones que más resonaron en el bar, cuando sonó el silbato inicial, frases
jocosas tratan de hacer el ambiente de tensión más llevadero, el tiempo empieza
a pasar lento, los ataques comienzan y los más tímidos se hacen notar, cada
hincha ferviente tiene un director técnico en su interior, pareciese que el
televisor tuviese una comunicación directa con los altoparlantes del estadio,
las frases más comunes siempre son: “Vuelvan vuelvan”, “salimos salimoooos”,
“¡puta!, ¿qué hace?” entre otras cientos, las groserías forman parte esencial
del lenguaje.
Conforme pasan los minutos, suscitan
temas mucho más personales o banales, la gente se abstrae un poco del estrés
del partido, pero sin perder el hilo de lo que ahí sucede, los hombres cambian
su jerga, expresiones como “papi”, “le votó un balde” que no hacen parte de su
hablar común empiezan a surgir, y muchas mujeres empiezan a hablar de otros
temas, el físico de sus jugadores, sus problemas del día, en realidad no existe
un manual, la conversación está mediada por las circunstancias y en medio de
ese cotilleo del público, llega el primer tanto, Gonzalo Higuaín anota el 1-0 a
favor del Real Madrid, cientos de groserías llenan el ambiente y solo por el
tono de las mismas uno alcanza a distinguir cuales son de euforia y cuales son
de ira, los aficionados del Barcelona, un tanto preocupados por este peligroso
resultado solo tienen que esperar 60 segundos para la respuesta de los Catalanes,
solo un minuto después de amarga la fiesta merengue con un Gol de “Pedrito”, a
lo que la histeria no se hizo sentir, los simpatizantes del Barcelona se
levantaban, las mujeres gritaban y la fiesta merengue, se aguo.
Con el primer gol del Barcelona, la
ronda de cerveza colectiva no se hizo esperar, los apaciguados hinchas que
callaron el minuto pasado ahora narran las hazañas de los héroes catalanes,
como si fueran ídolos de su infancia y sin dar más tregua llega el segundo, a
manos del Mesías, los hinchas del Madrid se duermen, los hombres que venían
acompañados perdieron hace poco la atención de su pareja y ahora demostrando un
futbol más eficaz, las mujeres que no estaban tan interesadas ahora se dedican
a otra cosa.
Con el tercero del club Catalán, todos
dan por finalizada la serie, los hinchas del Barcelona apropian la victoria del
club como propia, los del Madrid no comentan y las rencillas no se hacen
esperar, entre más se hace evidente la victoria más aparecen los hinchas pero
sin creerlo, el club Madridista remonta un tanto, por un error de Víctor Valdés,
seguramente esto dará vida a la serie, se decide un Madrid todo.
Una interesante mirada sobre el lenguaje, ahora bien, nos queda ver qué nos dice todo esto y si de alguna manera puede ser aprovechado como una oportunidad de diseño.
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