Durante las últimas semanas de
actividad futbolística en las ligas europeas, específicamente las Ligas BBVA de
España y de Campeones de Europa (UEFA
Champions League), e inclusive la fase de eliminatorias para el Mundial de
Fútbol 2014 en Brasil, hubo tres encuentros destacados, los cuales compartí con
tres diferentes hinchas del F.C. Barcelona: Sevilla F.C. vs. FC. Barcelona; SL
Benfica vs. F.C. Barcelona; y el más esperado ‘superclásico’ de España, F.C.
Barcelona vs. Real Madrid C.F. Las siguientes etnografías que presentaremos
estuvieron dirigidas arbitrariamente por el grupo hacia jóvenes estudiantes
entre los 18 y los 25 años de edad, con el motivo de sesgar el amplio espectro
de hinchas del Barcelona y así poder encontrar puntos de convergencia y divergencia
más específicos.
Carlos Mario Piza
El primer partido, disputado el
día sábado 29 de septiembre de 2012 entre andaluces y catalanes, lo presencié
junto a varios compañeros de la universidad (PUJ) en una de sus numerosas
cafeterías. Dentro de esos compañeros hubo uno en especial que me llamó la
atención por su pronunciada iconoclastia: Carlos Mario Piza. Es estudiante de
ingeniería y administración, cursando su décimo semestre, tiene 22 años, es
graduado del Colegio San Viator del norte de Bogotá y actualmente vive en
Alhambra (Autopista Norte con Calle 116) con su madre y su hermana menor. Sus
padres son separados pero Carlos trabaja con él todos los viernes en Paloquemao
y su hermana mayor vive y estudia en Ecuador. Tiene ascendencia pastusa y,
aunque a él no se le note el acento, su madre sí tiene ese suave y tierno
hablado característico de la frontera con Ecuador.
Carlos es un hincha peculiar y, a
diferencia de Mateo Luna, ansía comentar cada jugada con sus compañeros, claro
está, cada jugada que el Barcelona logre y cada jugada que el rival malogre.
Pero sus comentarios van dirigidos estrictamente a sus amigos, más como motivo
de chiste, de burla o de carcajadas, que con la intención de querer
agredir o insultar a alguien. Sus
comentarios pasaban de <<¡Qué jugada tan guache!>> a
<<¡Nooooooooooo, que consigan pareja para bailar porque les están
metiendo un baile muy pasado!>>, siempre intencionando las sonrisas de
sus colegas. Carlos había visto contadas veces jugar al Sevilla y, aun así, no
vacilaba a la hora de juzgar negativamente el juego de los andaluces, incluso
los nombraba “inválidos”, “N/N’s” o “calambres”. Todo esto, puedo decir desde
mi experiencia, bienintencionado y desprevenido.
Dicho partido, sin embargo, tuvo
un ingrediente adicional y más bien poco común dentro de la línea general de
los transcursos de éstos: el Barcelona no tuvo el control absoluto del
encuentro y, además, el referee Mateu
Lahoz inclinó ‘in-intencionalmente’ ese día su imparcialidad hacia los
blaugranas. Expulsó injustamente al lateral chileno Gary Medel por una agresión
hacia Sergio Busquets, que realmente había sido inversa. Posteriormente no
anuló un gol del Barcelona que se gestó gracias a una triangulación con dos
fuera-de-lugar consecutivos entre Cesc Fàbregas, Lionel Messi y Pedro
Rodríguez. Fue un partido polémico que
hizo emerger varias críticas hacia el colegiado y que le costó una suspensión
de varias fechas por dicha presentación. No obstante, Carlos sólo se jactaba de
que nuevamente el Barcelona había ganado y que la diferencia con su archirrival
merengue seguía creciendo.
En esos momentos empecé a
preguntarme qué tan hincha era realmente del Barça o hasta qué punto llegaba su
devoción hacia el equipo. Le pregunté que hace cuánto era hincha del Barcelona
y me respondió que desde que hay T.V.
Cable en su casa, es decir, hace unos seis años aproximadamente.
Inmediatamente le pregunté por Ronaldinho y Rivaldo y si prefería a alguno de
ellos por encima de Messi. Me dijo que para él Ronaldinho era el que más había
hecho crecer al Barcelona y por el cual había empezado a ver los partidos del
Barcelona. Seguí con mi cuestionario preguntándole si tenía alguna camisa del
club (ese día no llevaba puesta una) y tajantemente me respondió que no, pero
que le gustaría tener la negra de la temporada pasada, no para ponérsela
durante los partidos ni para jugar sino porque le parece una buena prenda para
vestir en días corrientes. Esto último me pareció curioso, puesto que hoy la
moda es ver a los hinchas luciendo las casacas precisamente los días de los
partidos. Por un momento me recordó a Mateo Luna, pero inmediatamente recordé
que a Mateo lo que le gustaba era ver los partido callado y gozando del buen
juego catalán, no para divertirse burlándose de los errores y torpezas rivales,
sino para deleitar su paladar futbolero. Pero había algo en común.
Daniel Hernán 'Tutti'
El segundo partido, contra el
Benfica portugués, fue el menos intenso y más monótono de los tres que vi. Más
parecido a un trámite a medio ritmo por parte del Barcelona, tirando de oficio
para arrollar lenta pero contundentemente a un equipo agazapado y demasiado
respetuoso con su rival estando en casa en Lisboa. 0-2 fue el resultado final
y, sinceramente, era de esperarse luego de que en el minuto 5 del primer
tiempo, el chileno Alexis Sánchez marcara después de un pase del genio
argentino Messi. Este ‘gol de camerino’ hace que el equipo portugués, en vez de
salir al ataque, se repliegue sobre su campo temiendo una embestida que lo
acabe de liquidar en el primero tiempo. En este partido se vio al Barcelona que
todos conocemos de esta época, con un desbalance ridículo en la posesión del
balón y una efectividad fulminante de cara al gol. Pero el segundo gol se hizo
esperar hasta el comienzo de segundo tiempo en el minuto 55 de la mano de Cesc
Fàbregas. No hay mucho más que decir, aparte del curioso detalle de la
expulsión de Sergio Busquets que, a diferencia del partido pasado, no mereció
ver el cartón rojo por una leve agresión sin consecuencias.
En esta ocasión estuve acompañado
de tres personajes: Juan Sebastián Ayala, Jaime Lezama y Daniel Hernán, más
conocido como ‘Tutti’. Pero es Daniel Felipe Hernán Petro por quien me ocuparé
en este apartado, porque me sorprendió saber (ya desde hace unos meses) que su
familia por parte paterna es catalana. Daniel estudia comunicación social y en
estos momentos está preparando su tesis. Tiene 23 años y estudió en el
Rochester hasta los 15 años cuando fue expulsado y posteriormente se vinculó al
validadero de bachillerato T&T del cual también se graduó. Tiene un hermano
mayor hincha también del Barcelona y que actualmente vive en Barcelona y su
padre es de la costa Caribe colombiana pero su ascendencia directa es catalana,
por el lado tanto materno como paterno. ‘Tutti’ es jugador aficionado de
fútbol, juega los fines de semana con sus amigos y también lo hace con el
equipo de su universidad y de su facultad
en el torneo interno. Es delantero y su característica es la potencia
tanto en el regate y la aceleración, como en el remate al arco.
El día del partido estuvimos en
un bar de mala muerte en la bahía de Unicentro debajo de la Carrera 15 con
Calle 122 que ellos cariñosamente llamaban ‘Mi
primera puñalada’. No era precisamente un bar atestado de hinchas de ningún
equipo, era más bien un bar donde los trabajadores iban a tomarse unas cervezas
después de ‘camellar’ y los cuales veían el partido de reojo mientras hablaban
de sus asuntos. En cambio nosotros sí estábamos ansiosos por volver a ver a la
máquina blaugrana dando cátedra de fútbol en vivo y en directo. Ni Lezama ni
Ayala, también estudiantes de comunicación social, iban por ninguno de los dos,
pero Daniel sí estaba ansioso por ver a sus tres ídolos en acción: Andrés
Iniesta, Xavi Hernández y Lionel Messi. Sus comentarios siempre iban dirigidos
hacia las grandiosas jugadas colectivas y hacia las genialidades individuales
de los futbolistas mencionados anteriormente. Cada vez que se dejaba ver un
regate, un pase o un remate, Daniel lanzaba gritos de admiración y, vale
decirlo, de ganas de fiesta. No llevaba una camisa puesta, lo cual no impidió
vislumbrar su evidente inclinación hacia los culés, aunque me contó que tiene
una de Messi con el número 10 de la temporada 2010/2011 que, según él, prefiere
usar para jugar fútbol con sus amigos.
Era un ‘parche’ de borrachos
mujeriegos que después de la segunda cerveza ya estaba pidiendo un litro de
aguardiente ‘Néctar’ verde, sin importar que fuera un martes al mediodía en la
mitad del semestre académico, y contactando con alguna amiga que pensara lo
mismo de los martes. Como dije anteriormente, el partido no presentó muchas
emociones, por lo que la atención del grupo se iba enfocando cada vez más en
temas personales y sociales distantes del partido que transcurría en el
televisor. Durante esos momentos despistados del partido le preguntaba a
‘Tutti’ que si era hincha del Barça más por el odio hacia el Madrid o
más por herencia familiar. Me respondió que él, como amante del fútbol, no
odiaba al Madrid y que, aparte de su linaje catalán, era hincha culé porque desde
pequeño le ha gustado el juego y la filosofía del F.C. Barcelona. Respecto a la
oleada de hinchas del Barcelona cree que es más una moda efímera de la gente y
lo comparó con el ‘Boom’ merengue que
hubo la década pasada. Debo reconocer en este punto que debido al alcohol y a
las amigas de estos muchachos, pronto mi intención investigativa se vio
fuertemente desmotivada dando paso a una tarde más bien de amigos que de
labores académicas. De todos modos, me sirvió como referencia un aficionado que
sí tiene alguna relación con el Barcelona más allá de los medios de
comunicación y que me deja unas buenas pistas para las próximas hipótesis que
estableceremos más adelante.
Juan Diego Martínez
Por último, como siempre, se deja
lo mejor: el ‘superclásico’ de España, el partido que todo el planeta espera,
el enfrentamiento entre las dos más grandes potencias futbolísticas (de clubes)
actualmente en el fútbol mundial y con el ingrediente especial de la
competencia entre los dos mejores jugadores hoy en día, Messi y Cristiano. Un
partido electrizante que es prácticamente imposible que sea aburrido, lleno de
nervios, tensión, talento y rivalidad. Barcelona de local en su fortaleza que
es el Camp Nou, pero con dos bajas importantísimas en la defensa central, la
ausencia de Carles Puyol, su capitán, y de Gerard Piqué. Siendo el primer
‘superclásico’ que disputa el sucesor de ‘Pep’ Guardiola, Tito Bilanova, le
tocó tomar decisiones fuertes para enfrentar a su archirrival. El brasilero
Adriano y el argentino Javier Mascherano compusieron la defensa ese día, en
cambio el Real Madrid dispuso de su once de gala para la gran noche. Luego del sobredimensionado
show y toda la parafernalia que necesariamente acompaña estos eventos globales
que ven decenas de millones de personas por todo el mundo, se dio inicio a un
juego que, curiosamente, empezó dominando el Madrid. Parece ser que la lección
aprendida en 2010, con el ya mítico 5-0, ha hecho que José Mourinho sepa
afrontar estos partidos con mayor rigurosidad. Sin dar mayor narración al
encuentro (partido equilibrado por ambos bandos con los dos goleadores que todo
el mundo esperaba, Messi y Cristiano), cabe mencionar que el final dejó un
amargo sabor para los dos equipos, porque ambos tuvieron claras opciones de
ganar, con un resultado justo de 2-2.
Ese día había ido a visitar a un
viejo amigo del colegio, de la ruta del colegio y de mi barrio, pero que he
dejado de frecuentar por obvias razones de distanciamiento en nuestras vidas
cotidianas. Juan Diego Martínez se graduó un año antes que yo (2007) del
Colegio Andino – Deutsche Schule y empezó a estudiar inmediatamente después
ingeniería industrial y, poco después, también biología en la Universidad de
Los Andes de Bogotá. Llegué una hora antes a su casa en Cedritos para ir a
comprar un six-pack de cervezas Poker
y desayunar algo en el Kiosco del barrio. Una vez en su casa encendimos el
televisor y empezamos a ver y oír toda la previa del partido. La mamá de
Juancho, Sofía, pronto se preocupó por traernos unos pasabocas y, al cabo de un
rato subió también el padre, Alfonso, a ver el partido. Laura, su hermana,
también estaba pendiente del encuentro, aunque bastante más distraída con sus
asuntos por facebook en un computador
portátil. Y así fue el escenario durante el encuentro.
Juancho es un hincha completamente
imparcial y, no obstante su condición de hincha blaugrana, sabe reconocer cada
buena jugada del Madrid, al igual que las decisiones incorrectas para ambos
bandos por parte de la terna de jueces. Eso sí, cuando hacía gol el Barça,
saltaba de alegría y me cantaba a fuego a mi oído merengue los goles del
‘crack’ argentino. Juancho, de pinta dominguera, me comenta que prefiere ver
los partidos solo en su casa, pues ahí puede ver con detalle cada jugada, cada
comentario e incluso, como tiene DirecTV de televisión digital, puede rebobinar
cualquier jugada, grabar partidos enteros y adelantar el entretiempo. Además me
confesó que le repulsan todos los hinchas de fútbol, desde los colombianos
hinchas de Millos, Nacional o el que sea, hasta los ‘tele-hinchas’ del
Barcelona o Real Madrid que viven en Bogotá. Él es un admirador del fútbol como
deporte y un consumidor del fútbol como producto, pero no tiene camisas del
Barcelona ni bufandas, tazas o cualquier tipo de accesorio. Es hincha del Barcelona
porque odiaba al Real Madrid en su época de ‘galácticos’. Aquella época en que
el equipo blanco fue pionero en establecer el marketing y el modelo de empresa, más que de club de fútbol, y que
les posibilitó comprar jugadores de la talla mundial de Zinedine Zidane, David
Beckham, Ronaldo ‘O fenomeno’, Michael Owen o Luis Figo (procedente del
Barcelona precisamente). Todos ellos adquiridos por más de 150 millones de
Euros(desde 2001), con la ayuda del Banco Caja Madrid que es íntimo amigo del
todopoderoso Florentino Pérez, y pagados del bolsillo propio con la venta de
camisetas y de más productos.
Entraremos directamente a
analizar toda esta situación que desde inicio de semestre venimos observando.
Tenemos un altísimo incremento en el número de ‘hinchas a distancia’ que, específicamente,
forman parte de un grupo de fans del F.C. Barcelona en Bogotá. La gran mayoría
luce sus camisas del equipo los días que juega el club y, por lo general,
vienen estampadas con el nombre y dorsal de sus ídolos. En los bares aledaños a
las universidades suelen congregarse los jóvenes para ver junto con sus amigos
los espectaculares partidos. En estas ocasiones es muy frecuente ver roces
verbales de todo tipo, aunque raras veces evolucionan a agresiones físicas, que
permiten ver hasta qué punto están dispuestos a llegar por su equipo. En algunos
casos específicos, por ejemplo (Mateo Luna, Carlos Piza, Daniel Hernán y Juan
Martínez), tenemos, sin embargo, tipos diferentes de hincha que a simple vista
se camuflan entre la banalidad de la masa. Entremos en discusión.
No es una casualidad que en
Colombia haya una cantidad enorme de aficionados del F.C. Barcelona y del Real
Madrid, no sólo porque hablemos el mismo idioma o seamos, en gran medida,
descendientes lejanos de la corona ibérica, sino que además la generación
actual de jóvenes, nacidos a finales del siglo pasado, ha visto crecer y
desenvolverse a estos dos gigantescos clubes de manera exorbitada. En el caso
del Real Madrid, podemos decir que en los años 1998, 2000 y 2002 ganó el máximo
trofeo de clubes de Europa, consolidándose así como el mejor club del siglo XX
y, por consiguiente, el mejor club de la historia (no hay mucho más que un
siglo de historia del fútbol como lo conocemos hoy). Fue en este punto crucial
que el Madrid empezó, bajo la presidencia de Florentino, a gastar millonadas
sin precedentes en jugadores consolidados como estrellas Su máxima adquisición
en 2001 fue el francés de origen argelino Zinedine Zidane proveniente de la vechia signora, por una cantidad de ca.
70 millones de Euros. Una suma que no se había visto desembolsar por ningún
jugador anteriormente y que significó una ola de críticas hacia lo que parecía
ser un capitalismo futbolístico salvaje y desleal. Cabe mencionar que el F.C. Barcelona estuvo esa
época en crisis, bajo la cual varias veces ni siquiera participaban en competencias
europeas y salían goleados por el Real Madrid seguidamente.
Todo lo anterior generó, a
primera vista, un crecimiento en la hinchada del Real Madrid a nivel global,
sobre todo en los niños que van muchas veces por el equipo que es mejor (es el
caso mío). Pero no todos los niños van por el mejor siempre, es frecuente la
rebeldía en los niños, la testa contra la corriente y la insubordinación, así
que algunos de los niños y adolescentes optaron por ser del Barça,
como motivo de rechazo hacia el imperativo club blanco. Es este el caso de
Juancho y Mateo, que por fastidio hacia la hegemonía madridista, prefirieron
vestirse de azul y grana y rebelarse contra la moda que florecía en ese
momento. Todas estas decisiones que los niños y adolescentes tomamos apresuradamente
en su momento, aún hoy perduran en nuestras vidas y siguen moldeando nuestras
pasiones y nuestros gustos.
Lo curioso es que esta misma
situación se empezó a dar con el Barcelona hace unos 8 o 9 años, cuando el
Barcelona fichó a la estrella emergente del Paris Saint-Germain Ronaldinho de
Assis Moreira, acompañado de Samuel Eto’o y el portugués-brasilero Deco. Esta
época vio renacer al olvidado club azulgrana, que de la mano del crack
brasilero, volvió a ganar la Champions en 2006. Todo esto acompañado de una
inversión monetaria considerable y de un modelo de marketing propio del Real Madrid. La compra de jugadores de la
talla de Thierry Henry de Arsenal, Ludovic Giuly del Mónaco, el sueco Hendrik
Larsson, Eidur Gudjohnsen del Chelsea y varios nombres más, que no recuerdan al
Barcelona de hoy en día que prefiere criar ‘cracks’ en su cantera conocida como
La Masía. La balanza se había inclinado hacia el Barça y así lo hizo también la
hinchada. Todo esto de la mano de otro magnate homólogo de Florentino Pérez, el
controversial Joan Laporta. Así las grandes diferencias a nivel futbolístico
entre catalanes y castellanos, se limaron desde un punto de vista más objetivo.
Esto, para sorpresa grata mía, lo
supieron identificar los hinchas con los que tuvimos contacto. Tanto Mateo,
como Daniel y, más aún, Juan Diego saben reconocer que el fútbol se ha convertido
en un inmenso mercado y negocio y que la proliferación de hinchas tanto del
Madrid en su época, como del Barcelona en la actualidad es producto del marketing y los medios de comunicación.
Por ello muchos de los hinchas del Barça y del Real saben callar y aceptar a la hora
de un partido o una discusión. Quisiera arriesgarme en decir que esto tiene
algo que ver con la decisión de ellos en no ponerse camisas del Barcelona los
días de los partidos, para no parecerse a la masa de nuevos hinchas –como lo
fueron en su momento los del Real–. De todas maneras no podemos afirmar que
ellos ya no sean hinchas y que todos ellos se hayan convertido en pasivos
espectadores del juego 11 contra 11. Ellos siguen prefiriendo a su equipo y
naturalmente las discusiones entre los dos bandos suelen alargarse por la
complejidad del asunto, pero todos ellos argumentan a favor del Barcelona pues
afirman que ello sí cambiaron el modelo de fichajes por el modelo ajaxiano de
la formación en la cantera. A favor de esto hablan Lionel Messi, Andrés
Iniesta, Carles Puyol, Xavi Hernández y muchos otros jugadores que han crecido
desde pequeños en las divisiones inferiores.



Una excelente etnografía que describe pero también analiza, seguida de una excelente redacción que incluye humor y observación subjetiva. A continuación las acotaciones:
ResponderEliminarDe momento me pregunto ¿a qué se debe ese momento en el que se acepta una bienintencionada rivalidad?, ¿sucede entre grupos de amigos que siguen a equipos rivales?, ¿qué papel tiene esto en la socialización dentro de un grupo?
Hay buenas reflexiones internas, tales como "En esos momentos empecé a preguntarme qué tan hincha era realmente del Barça o hasta qué punto llegaba su devoción hacia el equipo".
Los felicito por exponer la relación entre la T.V por cable y el nacimiento de una fanaticada de equipos extranjeros.
Tienen una excelente descripción de los partidos, siempre amena de leer. Les recomiendo ver/conocer: http://deportes-ticulo.blogspot.com/ y http://bestiariodelbalon.com/
Interesante el caso del estudiante catalán y los motivos que lo han llevado a seguir a su equipo.
Atiende a la necesidades explicativa a través de descripciones que en una misma frase por explica la conclusión misma, por ejemplo, el caso del "bar donde los trabajadores iban a tomarse unas cervezas después de ‘camellar’ y los cuales veían el partido de reojo mientras hablaban de sus asuntos". También podremos verlo en frases cortas como: "Daniel lanzaba gritos de admiración y, vale decirlo, de ganas de fiesta".
Muy bien por detectar las excusas (siendo hincha de un equipo triunfador, casi siempre andaré celebrando): "Era un ‘parche’ de borrachos mujeriegos que después de la segunda cerveza ya estaba pidiendo un litro de aguardiente ‘Néctar’ verde, sin importar que fuera un martes al mediodía en la mitad del semestre académico, y contactando con alguna amiga que pensara lo mismo de los martes".
"Laura, su hermana, también estaba pendiente del encuentro, aunque bastante más distraída con sus asuntos por facebook en un computador portátil". En este caso vemos cómo es que la televisión atomizada en cada habitación se abandona bajo el pretexto de este evento, en el que cada miembro de la familia sigue "en lo suyo". El rito (familiar) de ver partidos de fútbol:
Los felicito por llegar a ver a un fanático que prefiere ver los partidos en escenarios privados.
El blog está plagado de excelentes descripciones, acompañadas por conclusiones sencillas y contundentes, tales como: "es un admirador del fútbol como deporte y un consumidor del fútbol como producto". Un excelente análisis que tiene en cuenta al capitalismo como actor del fútbol y su correspondiente globalización. En el caso de las camisetas vemos su correlación con el negocio (tipo Disney) promovido por algunos magnates. Así como seguir a un equipo no solo implique relacionarse con el fútbol y sus jugadores, sino también con un modelo de producción (empresarial o más artesanal): el dilema cantera y/o negocio.
Destaca la "rotación de equipos" entre los seguidores que en un momento pueden ser de uno u otro.