jueves, 18 de octubre de 2012

Tutti, Piza, Juancho y sus demonios


Durante las últimas semanas de actividad futbolística en las ligas europeas, específicamente las Ligas BBVA de España y de Campeones de Europa (UEFA Champions League), e inclusive la fase de eliminatorias para el Mundial de Fútbol 2014 en Brasil, hubo tres encuentros destacados, los cuales compartí con tres diferentes hinchas del F.C. Barcelona: Sevilla F.C. vs. FC. Barcelona; SL Benfica vs. F.C. Barcelona; y el más esperado ‘superclásico’ de España, F.C. Barcelona vs. Real Madrid C.F. Las siguientes etnografías que presentaremos estuvieron dirigidas arbitrariamente por el grupo hacia jóvenes estudiantes entre los 18 y los 25 años de edad, con el motivo de sesgar el amplio espectro de hinchas del Barcelona y así poder encontrar puntos de convergencia y divergencia más específicos.


Carlos Mario Piza
 

El primer partido, disputado el día sábado 29 de septiembre de 2012 entre andaluces y catalanes, lo presencié junto a varios compañeros de la universidad (PUJ) en una de sus numerosas cafeterías. Dentro de esos compañeros hubo uno en especial que me llamó la atención por su pronunciada iconoclastia: Carlos Mario Piza. Es estudiante de ingeniería y administración, cursando su décimo semestre, tiene 22 años, es graduado del Colegio San Viator del norte de Bogotá y actualmente vive en Alhambra (Autopista Norte con Calle 116) con su madre y su hermana menor. Sus padres son separados pero Carlos trabaja con él todos los viernes en Paloquemao y su hermana mayor vive y estudia en Ecuador. Tiene ascendencia pastusa y, aunque a él no se le note el acento, su madre sí tiene ese suave y tierno hablado característico de la frontera con Ecuador.
Carlos es un hincha peculiar y, a diferencia de Mateo Luna, ansía comentar cada jugada con sus compañeros, claro está, cada jugada que el Barcelona logre y cada jugada que el rival malogre. Pero sus comentarios van dirigidos estrictamente a sus amigos, más como motivo de chiste, de burla o de carcajadas, que con la intención de querer agredir  o insultar a alguien. Sus comentarios pasaban de <<¡Qué jugada tan guache!>> a <<¡Nooooooooooo, que consigan pareja para bailar porque les están metiendo un baile muy pasado!>>, siempre intencionando las sonrisas de sus colegas. Carlos había visto contadas veces jugar al Sevilla y, aun así, no vacilaba a la hora de juzgar negativamente el juego de los andaluces, incluso los nombraba “inválidos”, “N/N’s” o “calambres”. Todo esto, puedo decir desde mi experiencia, bienintencionado y desprevenido.
Dicho partido, sin embargo, tuvo un ingrediente adicional y más bien poco común dentro de la línea general de los transcursos de éstos: el Barcelona no tuvo el control absoluto del encuentro y, además, el referee Mateu Lahoz inclinó ‘in-intencionalmente’ ese día su imparcialidad hacia los blaugranas. Expulsó injustamente al lateral chileno Gary Medel por una agresión hacia Sergio Busquets, que realmente había sido inversa. Posteriormente no anuló un gol del Barcelona que se gestó gracias a una triangulación con dos fuera-de-lugar consecutivos entre Cesc Fàbregas, Lionel Messi y Pedro Rodríguez.  Fue un partido polémico que hizo emerger varias críticas hacia el colegiado y que le costó una suspensión de varias fechas por dicha presentación. No obstante, Carlos sólo se jactaba de que nuevamente el Barcelona había ganado y que la diferencia con su archirrival merengue seguía creciendo.
En esos momentos empecé a preguntarme qué tan hincha era realmente del Barça o hasta qué punto llegaba su devoción hacia el equipo. Le pregunté que hace cuánto era hincha del Barcelona y me respondió que desde que hay T.V. Cable en su casa, es decir, hace unos seis años aproximadamente. Inmediatamente le pregunté por Ronaldinho y Rivaldo y si prefería a alguno de ellos por encima de Messi. Me dijo que para él Ronaldinho era el que más había hecho crecer al Barcelona y por el cual había empezado a ver los partidos del Barcelona. Seguí con mi cuestionario preguntándole si tenía alguna camisa del club (ese día no llevaba puesta una) y tajantemente me respondió que no, pero que le gustaría tener la negra de la temporada pasada, no para ponérsela durante los partidos ni para jugar sino porque le parece una buena prenda para vestir en días corrientes. Esto último me pareció curioso, puesto que hoy la moda es ver a los hinchas luciendo las casacas precisamente los días de los partidos. Por un momento me recordó a Mateo Luna, pero inmediatamente recordé que a Mateo lo que le gustaba era ver los partido callado y gozando del buen juego catalán, no para divertirse burlándose de los errores y torpezas rivales, sino para deleitar su paladar futbolero. Pero había algo en común.

 

Daniel Hernán 'Tutti'



El segundo partido, contra el Benfica portugués, fue el menos intenso y más monótono de los tres que vi. Más parecido a un trámite a medio ritmo por parte del Barcelona, tirando de oficio para arrollar lenta pero contundentemente a un equipo agazapado y demasiado respetuoso con su rival estando en casa en Lisboa. 0-2 fue el resultado final y, sinceramente, era de esperarse luego de que en el minuto 5 del primer tiempo, el chileno Alexis Sánchez marcara después de un pase del genio argentino Messi. Este ‘gol de camerino’ hace que el equipo portugués, en vez de salir al ataque, se repliegue sobre su campo temiendo una embestida que lo acabe de liquidar en el primero tiempo. En este partido se vio al Barcelona que todos conocemos de esta época, con un desbalance ridículo en la posesión del balón y una efectividad fulminante de cara al gol. Pero el segundo gol se hizo esperar hasta el comienzo de segundo tiempo en el minuto 55 de la mano de Cesc Fàbregas. No hay mucho más que decir, aparte del curioso detalle de la expulsión de Sergio Busquets que, a diferencia del partido pasado, no mereció ver el cartón rojo por una leve agresión sin consecuencias.
En esta ocasión estuve acompañado de tres personajes: Juan Sebastián Ayala, Jaime Lezama y Daniel Hernán, más conocido como ‘Tutti’. Pero es Daniel Felipe Hernán Petro por quien me ocuparé en este apartado, porque me sorprendió saber (ya desde hace unos meses) que su familia por parte paterna es catalana. Daniel estudia comunicación social y en estos momentos está preparando su tesis. Tiene 23 años y estudió en el Rochester hasta los 15 años cuando fue expulsado y posteriormente se vinculó al validadero de bachillerato T&T del cual también se graduó. Tiene un hermano mayor hincha también del Barcelona y que actualmente vive en Barcelona y su padre es de la costa Caribe colombiana pero su ascendencia directa es catalana, por el lado tanto materno como paterno. ‘Tutti’ es jugador aficionado de fútbol, juega los fines de semana con sus amigos y también lo hace con el equipo de su universidad y de su facultad  en el torneo interno. Es delantero y su característica es la potencia tanto en el regate y la aceleración, como en el remate al arco.
El día del partido estuvimos en un bar de mala muerte en la bahía de Unicentro debajo de la Carrera 15 con Calle 122 que ellos cariñosamente llamaban ‘Mi primera puñalada’. No era precisamente un bar atestado de hinchas de ningún equipo, era más bien un bar donde los trabajadores iban a tomarse unas cervezas después de ‘camellar’ y los cuales veían el partido de reojo mientras hablaban de sus asuntos. En cambio nosotros sí estábamos ansiosos por volver a ver a la máquina blaugrana dando cátedra de fútbol en vivo y en directo. Ni Lezama ni Ayala, también estudiantes de comunicación social, iban por ninguno de los dos, pero Daniel sí estaba ansioso por ver a sus tres ídolos en acción: Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Lionel Messi. Sus comentarios siempre iban dirigidos hacia las grandiosas jugadas colectivas y hacia las genialidades individuales de los futbolistas mencionados anteriormente. Cada vez que se dejaba ver un regate, un pase o un remate, Daniel lanzaba gritos de admiración y, vale decirlo, de ganas de fiesta. No llevaba una camisa puesta, lo cual no impidió vislumbrar su evidente inclinación hacia los culés, aunque me contó que tiene una de Messi con el número 10 de la temporada 2010/2011 que, según él, prefiere usar para jugar fútbol con sus amigos.
Era un ‘parche’ de borrachos mujeriegos que después de la segunda cerveza ya estaba pidiendo un litro de aguardiente ‘Néctar’ verde, sin importar que fuera un martes al mediodía en la mitad del semestre académico, y contactando con alguna amiga que pensara lo mismo de los martes. Como dije anteriormente, el partido no presentó muchas emociones, por lo que la atención del grupo se iba enfocando cada vez más en temas personales y sociales distantes del partido que transcurría en el televisor. Durante esos momentos despistados del partido le preguntaba a ‘Tutti’ que si era hincha del Barça más por el odio hacia el Madrid o más por herencia familiar. Me respondió que él, como amante del fútbol, no odiaba al Madrid y que, aparte de su linaje catalán, era hincha culé porque desde pequeño le ha gustado el juego y la filosofía del F.C. Barcelona. Respecto a la oleada de hinchas del Barcelona cree que es más una moda efímera de la gente y lo comparó con el ‘Boom’ merengue que hubo la década pasada. Debo reconocer en este punto que debido al alcohol y a las amigas de estos muchachos, pronto mi intención investigativa se vio fuertemente desmotivada dando paso a una tarde más bien de amigos que de labores académicas. De todos modos, me sirvió como referencia un aficionado que sí tiene alguna relación con el Barcelona más allá de los medios de comunicación y que me deja unas buenas pistas para las próximas hipótesis que estableceremos más adelante.

 
Juan Diego Martínez



Por último, como siempre, se deja lo mejor: el ‘superclásico’ de España, el partido que todo el planeta espera, el enfrentamiento entre las dos más grandes potencias futbolísticas (de clubes) actualmente en el fútbol mundial y con el ingrediente especial de la competencia entre los dos mejores jugadores hoy en día, Messi y Cristiano. Un partido electrizante que es prácticamente imposible que sea aburrido, lleno de nervios, tensión, talento y rivalidad. Barcelona de local en su fortaleza que es el Camp Nou, pero con dos bajas importantísimas en la defensa central, la ausencia de Carles Puyol, su capitán, y de Gerard Piqué. Siendo el primer ‘superclásico’ que disputa el sucesor de ‘Pep’ Guardiola, Tito Bilanova, le tocó tomar decisiones fuertes para enfrentar a su archirrival. El brasilero Adriano y el argentino Javier Mascherano compusieron la defensa ese día, en cambio el Real Madrid dispuso de su once de gala para la gran noche. Luego del sobredimensionado show y toda la parafernalia que necesariamente acompaña estos eventos globales que ven decenas de millones de personas por todo el mundo, se dio inicio a un juego que, curiosamente, empezó dominando el Madrid. Parece ser que la lección aprendida en 2010, con el ya mítico 5-0, ha hecho que José Mourinho sepa afrontar estos partidos con mayor rigurosidad. Sin dar mayor narración al encuentro (partido equilibrado por ambos bandos con los dos goleadores que todo el mundo esperaba, Messi y Cristiano), cabe mencionar que el final dejó un amargo sabor para los dos equipos, porque ambos tuvieron claras opciones de ganar, con un resultado justo de 2-2.
Ese día había ido a visitar a un viejo amigo del colegio, de la ruta del colegio y de mi barrio, pero que he dejado de frecuentar por obvias razones de distanciamiento en nuestras vidas cotidianas. Juan Diego Martínez se graduó un año antes que yo (2007) del Colegio Andino – Deutsche Schule y empezó a estudiar inmediatamente después ingeniería industrial y, poco después, también biología en la Universidad de Los Andes de Bogotá. Llegué una hora antes a su casa en Cedritos para ir a comprar un six-pack de cervezas Poker y desayunar algo en el Kiosco del barrio. Una vez en su casa encendimos el televisor y empezamos a ver y oír toda la previa del partido. La mamá de Juancho, Sofía, pronto se preocupó por traernos unos pasabocas y, al cabo de un rato subió también el padre, Alfonso, a ver el partido. Laura, su hermana, también estaba pendiente del encuentro, aunque bastante más distraída con sus asuntos por facebook en un computador portátil. Y así fue el escenario durante el encuentro.
Juancho es un hincha completamente imparcial y, no obstante su condición de hincha blaugrana, sabe reconocer cada buena jugada del Madrid, al igual que las decisiones incorrectas para ambos bandos por parte de la terna de jueces. Eso sí, cuando hacía gol el Barça, saltaba de alegría y me cantaba a fuego a mi oído merengue los goles del ‘crack’ argentino. Juancho, de pinta dominguera, me comenta que prefiere ver los partidos solo en su casa, pues ahí puede ver con detalle cada jugada, cada comentario e incluso, como tiene DirecTV de televisión digital, puede rebobinar cualquier jugada, grabar partidos enteros y adelantar el entretiempo. Además me confesó que le repulsan todos los hinchas de fútbol, desde los colombianos hinchas de Millos, Nacional o el que sea, hasta los ‘tele-hinchas’ del Barcelona o Real Madrid que viven en Bogotá. Él es un admirador del fútbol como deporte y un consumidor del fútbol como producto, pero no tiene camisas del Barcelona ni bufandas, tazas o cualquier tipo de accesorio. Es hincha del Barcelona porque odiaba al Real Madrid en su época de ‘galácticos’. Aquella época en que el equipo blanco fue pionero en establecer el marketing y el modelo de empresa, más que de club de fútbol, y que les posibilitó comprar jugadores de la talla mundial de Zinedine Zidane, David Beckham, Ronaldo ‘O fenomeno’, Michael Owen o Luis Figo (procedente del Barcelona precisamente). Todos ellos adquiridos por más de 150 millones de Euros(desde 2001), con la ayuda del Banco Caja Madrid que es íntimo amigo del todopoderoso Florentino Pérez, y pagados del bolsillo propio con la venta de camisetas y de más productos.
 


Entraremos directamente a analizar toda esta situación que desde inicio de semestre venimos observando. Tenemos un altísimo incremento en el número de ‘hinchas a distancia’ que, específicamente, forman parte de un grupo de fans del F.C. Barcelona en Bogotá. La gran mayoría luce sus camisas del equipo los días que juega el club y, por lo general, vienen estampadas con el nombre y dorsal de sus ídolos. En los bares aledaños a las universidades suelen congregarse los jóvenes para ver junto con sus amigos los espectaculares partidos. En estas ocasiones es muy frecuente ver roces verbales de todo tipo, aunque raras veces evolucionan a agresiones físicas, que permiten ver hasta qué punto están dispuestos a llegar por su equipo. En algunos casos específicos, por ejemplo (Mateo Luna, Carlos Piza, Daniel Hernán y Juan Martínez), tenemos, sin embargo, tipos diferentes de hincha que a simple vista se camuflan entre la banalidad de la masa. Entremos en discusión.

No es una casualidad que en Colombia haya una cantidad enorme de aficionados del F.C. Barcelona y del Real Madrid, no sólo porque hablemos el mismo idioma o seamos, en gran medida, descendientes lejanos de la corona ibérica, sino que además la generación actual de jóvenes, nacidos a finales del siglo pasado, ha visto crecer y desenvolverse a estos dos gigantescos clubes de manera exorbitada. En el caso del Real Madrid, podemos decir que en los años 1998, 2000 y 2002 ganó el máximo trofeo de clubes de Europa, consolidándose así como el mejor club del siglo XX y, por consiguiente, el mejor club de la historia (no hay mucho más que un siglo de historia del fútbol como lo conocemos hoy). Fue en este punto crucial que el Madrid empezó, bajo la presidencia de Florentino, a gastar millonadas sin precedentes en jugadores consolidados como estrellas Su máxima adquisición en 2001 fue el francés de origen argelino Zinedine Zidane proveniente de la vechia signora, por una cantidad de ca. 70 millones de Euros. Una suma que no se había visto desembolsar por ningún jugador anteriormente y que significó una ola de críticas hacia lo que parecía ser un capitalismo futbolístico salvaje y desleal.  Cabe mencionar que el F.C. Barcelona estuvo esa época en crisis, bajo la cual varias veces ni siquiera participaban en competencias europeas y salían goleados por el Real Madrid seguidamente.

Todo lo anterior generó, a primera vista, un crecimiento en la hinchada del Real Madrid a nivel global, sobre todo en los niños que van muchas veces por el equipo que es mejor (es el caso mío). Pero no todos los niños van por el mejor siempre, es frecuente la rebeldía en los niños, la testa contra la corriente y la insubordinación, así que algunos de los niños y adolescentes optaron por ser del Barça, como motivo de rechazo hacia el imperativo club blanco. Es este el caso de Juancho y Mateo, que por fastidio hacia la hegemonía madridista, prefirieron vestirse de azul y grana y rebelarse contra la moda que florecía en ese momento. Todas estas decisiones que los niños y adolescentes tomamos apresuradamente en su momento, aún hoy perduran en nuestras vidas y siguen moldeando nuestras pasiones y nuestros gustos.
Lo curioso es que esta misma situación se empezó a dar con el Barcelona hace unos 8 o 9 años, cuando el Barcelona fichó a la estrella emergente del Paris Saint-Germain Ronaldinho de Assis Moreira, acompañado de Samuel Eto’o y el portugués-brasilero Deco. Esta época vio renacer al olvidado club azulgrana, que de la mano del crack brasilero, volvió a ganar la Champions en 2006. Todo esto acompañado de una inversión monetaria considerable y de un modelo de marketing propio del Real Madrid. La compra de jugadores de la talla de Thierry Henry de Arsenal, Ludovic Giuly del Mónaco, el sueco Hendrik Larsson, Eidur Gudjohnsen del Chelsea y varios nombres más, que no recuerdan al Barcelona de hoy en día que prefiere criar ‘cracks’ en su cantera conocida como La Masía. La balanza se había inclinado hacia el Barça y así lo hizo también la hinchada. Todo esto de la mano de otro magnate homólogo de Florentino Pérez, el controversial Joan Laporta. Así las grandes diferencias a nivel futbolístico entre catalanes y castellanos, se limaron desde un punto de vista más objetivo.

Esto, para sorpresa grata mía, lo supieron identificar los hinchas con los que tuvimos contacto. Tanto Mateo, como Daniel y, más aún, Juan Diego saben reconocer que el fútbol se ha convertido en un inmenso mercado y negocio y que la proliferación de hinchas tanto del Madrid en su época, como del Barcelona en la actualidad es producto del marketing y los medios de comunicación. Por ello muchos de los hinchas del Barça y del Real saben callar y aceptar a la hora de un partido o una discusión. Quisiera arriesgarme en decir que esto tiene algo que ver con la decisión de ellos en no ponerse camisas del Barcelona los días de los partidos, para no parecerse a la masa de nuevos hinchas –como lo fueron en su momento los del Real–. De todas maneras no podemos afirmar que ellos ya no sean hinchas y que todos ellos se hayan convertido en pasivos espectadores del juego 11 contra 11. Ellos siguen prefiriendo a su equipo y naturalmente las discusiones entre los dos bandos suelen alargarse por la complejidad del asunto, pero todos ellos argumentan a favor del Barcelona pues afirman que ello sí cambiaron el modelo de fichajes por el modelo ajaxiano de la formación en la cantera. A favor de esto hablan Lionel Messi, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Xavi Hernández y muchos otros jugadores que han crecido desde pequeños en las divisiones inferiores.

1 comentario:

  1. Una excelente etnografía que describe pero también analiza, seguida de una excelente redacción que incluye humor y observación subjetiva. A continuación las acotaciones:

    De momento me pregunto ¿a qué se debe ese momento en el que se acepta una bienintencionada rivalidad?, ¿sucede entre grupos de amigos que siguen a equipos rivales?, ¿qué papel tiene esto en la socialización dentro de un grupo?

    Hay buenas reflexiones internas, tales como "En esos momentos empecé a preguntarme qué tan hincha era realmente del Barça o hasta qué punto llegaba su devoción hacia el equipo".

    Los felicito por exponer la relación entre la T.V por cable y el nacimiento de una fanaticada de equipos extranjeros.

    Tienen una excelente descripción de los partidos, siempre amena de leer. Les recomiendo ver/conocer: http://deportes-ticulo.blogspot.com/ y http://bestiariodelbalon.com/

    Interesante el caso del estudiante catalán y los motivos que lo han llevado a seguir a su equipo.

    Atiende a la necesidades explicativa a través de descripciones que en una misma frase por explica la conclusión misma, por ejemplo, el caso del "bar donde los trabajadores iban a tomarse unas cervezas después de ‘camellar’ y los cuales veían el partido de reojo mientras hablaban de sus asuntos". También podremos verlo en frases cortas como: "Daniel lanzaba gritos de admiración y, vale decirlo, de ganas de fiesta".

    Muy bien por detectar las excusas (siendo hincha de un equipo triunfador, casi siempre andaré celebrando): "Era un ‘parche’ de borrachos mujeriegos que después de la segunda cerveza ya estaba pidiendo un litro de aguardiente ‘Néctar’ verde, sin importar que fuera un martes al mediodía en la mitad del semestre académico, y contactando con alguna amiga que pensara lo mismo de los martes".

    "Laura, su hermana, también estaba pendiente del encuentro, aunque bastante más distraída con sus asuntos por facebook en un computador portátil". En este caso vemos cómo es que la televisión atomizada en cada habitación se abandona bajo el pretexto de este evento, en el que cada miembro de la familia sigue "en lo suyo". El rito (familiar) de ver partidos de fútbol:

    Los felicito por llegar a ver a un fanático que prefiere ver los partidos en escenarios privados.

    El blog está plagado de excelentes descripciones, acompañadas por conclusiones sencillas y contundentes, tales como: "es un admirador del fútbol como deporte y un consumidor del fútbol como producto". Un excelente análisis que tiene en cuenta al capitalismo como actor del fútbol y su correspondiente globalización. En el caso de las camisetas vemos su correlación con el negocio (tipo Disney) promovido por algunos magnates. Así como seguir a un equipo no solo implique relacionarse con el fútbol y sus jugadores, sino también con un modelo de producción (empresarial o más artesanal): el dilema cantera y/o negocio.

    Destaca la "rotación de equipos" entre los seguidores que en un momento pueden ser de uno u otro.

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