jueves, 18 de octubre de 2012

Siguiendo los medios: Colombia


A continuación veremos imágenes de los principales diarios deportivos del país, El tiempo y el Espectador, asimismo analizaremos la reacción de la prensa relacionada con la hipótesis que hemos propuesto previamente.







Es evidente que en los diarios deportivos solo se tocan 2 temas: Colombianos en el exterior (James, Falcao, Guarín, entre otros) y la clarísima rivalidad más fuerte del planeta, FC Barcelona Vs Real Madrid, el clásico que paraliza al mundo titulan unos, y de cierta manera es así, es una guerra mediática donde cada uno toma partido, acá no existe lo de “el que gane me hace feliz” , todos quieren que gane el propio y esto cada vez da más bases  a la teoría, que la forma competitiva en la que nos criamos (recordemos el refrán de un padre a su hijo “si quieres ser barrendero, deberías ser EL MEJOR BARRENDERO) y esto nos llena de esta sed de competir, el FC Barcelona es un club que llena de alegría a sus fanáticos y fundamente una buena fuente de conflicto, de discusión y asimismo de alegría.

“A los dijes”


En esos enlaces cordiales que se realizan gracias al fútbol, recibí una invitación a ver el partido donde un conocido, amigo de un amigo del que hemos hablado previamente en otras etnografías Ángel Pulido, un joven de 21 años estudiante de la javeriana, e hincha plenamente declarado del club, su hogar está ubicado en Hayuelos, junto al centro comercial, y una zona bastante alejada de nuestro perímetro de trabajo que nos permitirá estudiar un poco más a fondo el hincha, así pues, en esta ocasión, realizaremos un análisis objetual de la forma de vivir de este hincha en particular y todos los objetos de culto alrededor del club.

Al entrar, vemos su biblioteca, como todo estudiante de filosofía, llena de libros de esta materia: La república, meditaciones metafísicas, libros de Lock, Espinoza entre muchos otros, ahora bien, paulatinamente comenzamos a evidenciar cosas propias del acto de ver fútbol, la camiseta, esta vez de la temporada 10/11 con el dorsal del Capitá y con ella, la banda característica del Capitán en Cataluña, la bandera a franjas roja y amarilla, y es acá cuando surge la primera inquietud, un tópico para romper el hielo “¿dónde consiguió la banda de capitán?” dado que tras mi experiencia de vivir en Cataluña, se que solo se consiguen en las FC Botiga Store en Europa y él me dijo que había sido un presente, de cuando su mamá estuvo en Holanda y pasó por Barcelona, al igual que unas pequeñas copitas para shots de alcohol, las cuales aún estaban selladas, le pregunté el porqué y me dijo que aún está esperando una ocasión especial, que llevan 2 años selladas, acá podemos ver como es capas de atesorar un objeto destinado para usarse en la cotidianidad, y manteniéndolo sellado se niega el objeto en si, un objeto diseñado para usarse, en una estantería siendo exhibido.








De repente, llegó la mamá de Ángel, y cuando entró oímos a Ángel gritando, “mamá ya casi empieza el partido ponte la camiseta” la mamá, saludándonos entre risa preguntó cuál quería que se pusiera y él le pasó una, haciendo evidente como la unión hace la fuerza, nos sentimos más seguros cuando estamos juntos, y siendo así 4 hinchas del Barcelona y la mamá de uno de ellos, nos disponemos a ver el partido.


El rito se repite, una y otra vez la gente se angustia con los goles del rival, y festeja los del Barcelona como propios, un partido llena de adrenalina a la gente, pero al final, con una victoria del Barcelona y desde un lugar distinto a un bar podemos evidenciar el conflicto en su punto más alto, la pelea de las redes sociales, vemos hinchas discutiendo sobre el partido, regocijándose, jugando a ser técnico, presidentes del club y hasta jugadores, esto paulatinamente ratifica un poco mi teoría, el FC Barcelona quizá solo es un producto del pasado fanatismo por el Real Madrid (Al menos en nuestro contexto próximo) y esta relación conflictiva alcanza su nirvana en la confrontación con el opuesto.

Los estratos del fútbol


Cuando se trata de fútbol y de hinchas fanáticos, todas las barreras étnicas, de estrato y de cualquier otro tipo, empiezan a tornarse difusas; el hincha es uno "dentro de la cancha" y otro fuera de ella (haciendo la analogía al momento en el que se especta fútbol) en el fútbol todos somos amigos y tenemos un enemigo en común, los once jugadores que se esfuerzan por arrebatarnos esa tan anhelada victoria y los infames que los apoyan, el fútbol es una rivalidad campal que no distingue actores, por eso hoy realizaremos un ejercicio etnográfico saliendo del perímetro común de trabajo donde hemos venido realizando etnografías, siendo así, esta etnografía fue realizada en el sector sur occidental de la ciudad, uno de los principales epicentros de reunión de los capitalinos (Y si, epicentro para muchos y desconocido para otros). Plaza de las américas, Colindante con la tan afamada cuadra picha, este centro comercial es el emplazamiento de una docena de bares, bastante parecido en su estructura a Andino y la zona T, veremos un partido que promete bastante, Barcelona Sevilla, haciendo un análisis del sector, los hinchas y toda la indumentaria usada en relación con la vista anteriormente.

La tradición es la misma, los hinchas vestidos con las camisetas del equipo se aglomeran en los bares de la zona, los vendedores anuncian el tamaño del televisor y la disponibilidad del partido en su bar, a lo largo avistamos camisetas del equipo, unas claramente originales y otras defectuosamente falsificadas, pero todas ellas portadas con el mismo orgullo, y una vez más, la relación tabaco – alcohol y fútbol intensifica la experiencia.



Comienza así el partido, cervezas llenan las mesas y en menos de 15 minutos se adelanta el Sevilla en el marcador, los espectadores nunca se quedan sin cerveza, y el partido continúa avanzando, cuando llega el segundo gol del Sevilla, cortesía de Jesús Navas y la gente maldice de la rabia, pero es hasta el momento del primer gol del FC Barcelona cuando se da el gesto más repetitivo en lo que faltaría de partido, el beso al escudo colocado encima del corazón, y dedicándole el gol a dios como si fuese propio, la alegría catalana hecha colombiana y propia.

Cuando llegó el 2 a 2, surge otro gesto inconfundible de la boca de uno de los hinchas en una mesa aledaña “Toma Real Madrid Hijueputa”, evidenciando así una de las que ahora en adelante consideraremos como raíz fundamental de la hinchada, la rivalidad, el hecho de medir el triunfo con la escala que mide la perdida del oponente, se es grande en la medida en la que se logra empequeñecer al rival, mostrándose una clara motivación del hincha, la rivalidad otorga el tema de conversación, la excusa perfecta para ganar la discusión. Sin más detalles el Barcelona gana en el minuto 92 con un golazo de Francesc Fàbregas, y tomando un descanso se puede dar por terminada la visita.

Ve’, A mi me gusta el Barcelona, ¿Oís?


Llegó semana de receso y con ella un fortuito viaje a Cali justo en la semana en la que comienza la Champions League, además, el viaje: gestado desde mi núcleo más íntimo de amigos está compuesto de 4 fervientes hinchas del Barça y uno más del Real Madrid, dos de estos conocidos y dos posibles sujetos de estudio, la perfecta oportunidad para convivir con ellos y comenzar a hacer evidentes esa serie de conjeturas sobre las preguntas que por 10 semanas nos hemos hecho: ¿qué motiva al hincha?



Lo primero que hay que resaltar es la posibilidad de visitar a un hincha del club en su casa, pero sin restarle importancia, recalcar que este vive en Bogotá, negando así la posibilidad de llamar a esta morada: hogar. Juan Manuel, de 21 años, es un talentoso arquero, que disfruta del fútbol y sobre todo del Barcelona. Él, con dos hermanos menores (5 y 11 años) desde pequeños influenciados por su hermano mayor a seguir al Barcelona, nos reciben con la camiseta de la temporada 11/12 al llegar a la casa lo que se vuelve una oportunidad perfecta atacar al único hincha del Real Madrid entre nosotros, y aún sin mucha confianza con él, el fútbol es una simple manera de romper el hielo.

Esta semana, habrían tres partidos relevantes Real Madrid – Manchester City (sin duda el más importante de la fecha) FC Barcelona - Spartak Moscu y Chelsea – Juventus, el primero de los tres jugándose un martes y los demás el miércoles (a la misma hora), los 3 tuvieron un marcador apretadísimo, Triunfando el Real (3-2) el Barça (3-2) y empatando el Chelsea (2-2) pero eso no es lo más relevante, lo más relevante es resaltar las discusiones que se dan durante los 90 minutos, donde cada uno toma un rol antagónico: Él real, nosotros mancity o bien, nosotros Barça él Spartak, inclusive, 2 Chelsea y 2 Juventus. Surgen apuestas, la riña fomenta la bien medida por alcohol amistad, y creo que, el auge de estos equipos europeos es precisamente producto de un deseo ferviente de un contraparte que fomente el conflicto que ayude a socializar

Tutti, Piza, Juancho y sus demonios


Durante las últimas semanas de actividad futbolística en las ligas europeas, específicamente las Ligas BBVA de España y de Campeones de Europa (UEFA Champions League), e inclusive la fase de eliminatorias para el Mundial de Fútbol 2014 en Brasil, hubo tres encuentros destacados, los cuales compartí con tres diferentes hinchas del F.C. Barcelona: Sevilla F.C. vs. FC. Barcelona; SL Benfica vs. F.C. Barcelona; y el más esperado ‘superclásico’ de España, F.C. Barcelona vs. Real Madrid C.F. Las siguientes etnografías que presentaremos estuvieron dirigidas arbitrariamente por el grupo hacia jóvenes estudiantes entre los 18 y los 25 años de edad, con el motivo de sesgar el amplio espectro de hinchas del Barcelona y así poder encontrar puntos de convergencia y divergencia más específicos.


Carlos Mario Piza
 

El primer partido, disputado el día sábado 29 de septiembre de 2012 entre andaluces y catalanes, lo presencié junto a varios compañeros de la universidad (PUJ) en una de sus numerosas cafeterías. Dentro de esos compañeros hubo uno en especial que me llamó la atención por su pronunciada iconoclastia: Carlos Mario Piza. Es estudiante de ingeniería y administración, cursando su décimo semestre, tiene 22 años, es graduado del Colegio San Viator del norte de Bogotá y actualmente vive en Alhambra (Autopista Norte con Calle 116) con su madre y su hermana menor. Sus padres son separados pero Carlos trabaja con él todos los viernes en Paloquemao y su hermana mayor vive y estudia en Ecuador. Tiene ascendencia pastusa y, aunque a él no se le note el acento, su madre sí tiene ese suave y tierno hablado característico de la frontera con Ecuador.
Carlos es un hincha peculiar y, a diferencia de Mateo Luna, ansía comentar cada jugada con sus compañeros, claro está, cada jugada que el Barcelona logre y cada jugada que el rival malogre. Pero sus comentarios van dirigidos estrictamente a sus amigos, más como motivo de chiste, de burla o de carcajadas, que con la intención de querer agredir  o insultar a alguien. Sus comentarios pasaban de <<¡Qué jugada tan guache!>> a <<¡Nooooooooooo, que consigan pareja para bailar porque les están metiendo un baile muy pasado!>>, siempre intencionando las sonrisas de sus colegas. Carlos había visto contadas veces jugar al Sevilla y, aun así, no vacilaba a la hora de juzgar negativamente el juego de los andaluces, incluso los nombraba “inválidos”, “N/N’s” o “calambres”. Todo esto, puedo decir desde mi experiencia, bienintencionado y desprevenido.
Dicho partido, sin embargo, tuvo un ingrediente adicional y más bien poco común dentro de la línea general de los transcursos de éstos: el Barcelona no tuvo el control absoluto del encuentro y, además, el referee Mateu Lahoz inclinó ‘in-intencionalmente’ ese día su imparcialidad hacia los blaugranas. Expulsó injustamente al lateral chileno Gary Medel por una agresión hacia Sergio Busquets, que realmente había sido inversa. Posteriormente no anuló un gol del Barcelona que se gestó gracias a una triangulación con dos fuera-de-lugar consecutivos entre Cesc Fàbregas, Lionel Messi y Pedro Rodríguez.  Fue un partido polémico que hizo emerger varias críticas hacia el colegiado y que le costó una suspensión de varias fechas por dicha presentación. No obstante, Carlos sólo se jactaba de que nuevamente el Barcelona había ganado y que la diferencia con su archirrival merengue seguía creciendo.
En esos momentos empecé a preguntarme qué tan hincha era realmente del Barça o hasta qué punto llegaba su devoción hacia el equipo. Le pregunté que hace cuánto era hincha del Barcelona y me respondió que desde que hay T.V. Cable en su casa, es decir, hace unos seis años aproximadamente. Inmediatamente le pregunté por Ronaldinho y Rivaldo y si prefería a alguno de ellos por encima de Messi. Me dijo que para él Ronaldinho era el que más había hecho crecer al Barcelona y por el cual había empezado a ver los partidos del Barcelona. Seguí con mi cuestionario preguntándole si tenía alguna camisa del club (ese día no llevaba puesta una) y tajantemente me respondió que no, pero que le gustaría tener la negra de la temporada pasada, no para ponérsela durante los partidos ni para jugar sino porque le parece una buena prenda para vestir en días corrientes. Esto último me pareció curioso, puesto que hoy la moda es ver a los hinchas luciendo las casacas precisamente los días de los partidos. Por un momento me recordó a Mateo Luna, pero inmediatamente recordé que a Mateo lo que le gustaba era ver los partido callado y gozando del buen juego catalán, no para divertirse burlándose de los errores y torpezas rivales, sino para deleitar su paladar futbolero. Pero había algo en común.

 

Daniel Hernán 'Tutti'



El segundo partido, contra el Benfica portugués, fue el menos intenso y más monótono de los tres que vi. Más parecido a un trámite a medio ritmo por parte del Barcelona, tirando de oficio para arrollar lenta pero contundentemente a un equipo agazapado y demasiado respetuoso con su rival estando en casa en Lisboa. 0-2 fue el resultado final y, sinceramente, era de esperarse luego de que en el minuto 5 del primer tiempo, el chileno Alexis Sánchez marcara después de un pase del genio argentino Messi. Este ‘gol de camerino’ hace que el equipo portugués, en vez de salir al ataque, se repliegue sobre su campo temiendo una embestida que lo acabe de liquidar en el primero tiempo. En este partido se vio al Barcelona que todos conocemos de esta época, con un desbalance ridículo en la posesión del balón y una efectividad fulminante de cara al gol. Pero el segundo gol se hizo esperar hasta el comienzo de segundo tiempo en el minuto 55 de la mano de Cesc Fàbregas. No hay mucho más que decir, aparte del curioso detalle de la expulsión de Sergio Busquets que, a diferencia del partido pasado, no mereció ver el cartón rojo por una leve agresión sin consecuencias.
En esta ocasión estuve acompañado de tres personajes: Juan Sebastián Ayala, Jaime Lezama y Daniel Hernán, más conocido como ‘Tutti’. Pero es Daniel Felipe Hernán Petro por quien me ocuparé en este apartado, porque me sorprendió saber (ya desde hace unos meses) que su familia por parte paterna es catalana. Daniel estudia comunicación social y en estos momentos está preparando su tesis. Tiene 23 años y estudió en el Rochester hasta los 15 años cuando fue expulsado y posteriormente se vinculó al validadero de bachillerato T&T del cual también se graduó. Tiene un hermano mayor hincha también del Barcelona y que actualmente vive en Barcelona y su padre es de la costa Caribe colombiana pero su ascendencia directa es catalana, por el lado tanto materno como paterno. ‘Tutti’ es jugador aficionado de fútbol, juega los fines de semana con sus amigos y también lo hace con el equipo de su universidad y de su facultad  en el torneo interno. Es delantero y su característica es la potencia tanto en el regate y la aceleración, como en el remate al arco.
El día del partido estuvimos en un bar de mala muerte en la bahía de Unicentro debajo de la Carrera 15 con Calle 122 que ellos cariñosamente llamaban ‘Mi primera puñalada’. No era precisamente un bar atestado de hinchas de ningún equipo, era más bien un bar donde los trabajadores iban a tomarse unas cervezas después de ‘camellar’ y los cuales veían el partido de reojo mientras hablaban de sus asuntos. En cambio nosotros sí estábamos ansiosos por volver a ver a la máquina blaugrana dando cátedra de fútbol en vivo y en directo. Ni Lezama ni Ayala, también estudiantes de comunicación social, iban por ninguno de los dos, pero Daniel sí estaba ansioso por ver a sus tres ídolos en acción: Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Lionel Messi. Sus comentarios siempre iban dirigidos hacia las grandiosas jugadas colectivas y hacia las genialidades individuales de los futbolistas mencionados anteriormente. Cada vez que se dejaba ver un regate, un pase o un remate, Daniel lanzaba gritos de admiración y, vale decirlo, de ganas de fiesta. No llevaba una camisa puesta, lo cual no impidió vislumbrar su evidente inclinación hacia los culés, aunque me contó que tiene una de Messi con el número 10 de la temporada 2010/2011 que, según él, prefiere usar para jugar fútbol con sus amigos.
Era un ‘parche’ de borrachos mujeriegos que después de la segunda cerveza ya estaba pidiendo un litro de aguardiente ‘Néctar’ verde, sin importar que fuera un martes al mediodía en la mitad del semestre académico, y contactando con alguna amiga que pensara lo mismo de los martes. Como dije anteriormente, el partido no presentó muchas emociones, por lo que la atención del grupo se iba enfocando cada vez más en temas personales y sociales distantes del partido que transcurría en el televisor. Durante esos momentos despistados del partido le preguntaba a ‘Tutti’ que si era hincha del Barça más por el odio hacia el Madrid o más por herencia familiar. Me respondió que él, como amante del fútbol, no odiaba al Madrid y que, aparte de su linaje catalán, era hincha culé porque desde pequeño le ha gustado el juego y la filosofía del F.C. Barcelona. Respecto a la oleada de hinchas del Barcelona cree que es más una moda efímera de la gente y lo comparó con el ‘Boom’ merengue que hubo la década pasada. Debo reconocer en este punto que debido al alcohol y a las amigas de estos muchachos, pronto mi intención investigativa se vio fuertemente desmotivada dando paso a una tarde más bien de amigos que de labores académicas. De todos modos, me sirvió como referencia un aficionado que sí tiene alguna relación con el Barcelona más allá de los medios de comunicación y que me deja unas buenas pistas para las próximas hipótesis que estableceremos más adelante.

 
Juan Diego Martínez



Por último, como siempre, se deja lo mejor: el ‘superclásico’ de España, el partido que todo el planeta espera, el enfrentamiento entre las dos más grandes potencias futbolísticas (de clubes) actualmente en el fútbol mundial y con el ingrediente especial de la competencia entre los dos mejores jugadores hoy en día, Messi y Cristiano. Un partido electrizante que es prácticamente imposible que sea aburrido, lleno de nervios, tensión, talento y rivalidad. Barcelona de local en su fortaleza que es el Camp Nou, pero con dos bajas importantísimas en la defensa central, la ausencia de Carles Puyol, su capitán, y de Gerard Piqué. Siendo el primer ‘superclásico’ que disputa el sucesor de ‘Pep’ Guardiola, Tito Bilanova, le tocó tomar decisiones fuertes para enfrentar a su archirrival. El brasilero Adriano y el argentino Javier Mascherano compusieron la defensa ese día, en cambio el Real Madrid dispuso de su once de gala para la gran noche. Luego del sobredimensionado show y toda la parafernalia que necesariamente acompaña estos eventos globales que ven decenas de millones de personas por todo el mundo, se dio inicio a un juego que, curiosamente, empezó dominando el Madrid. Parece ser que la lección aprendida en 2010, con el ya mítico 5-0, ha hecho que José Mourinho sepa afrontar estos partidos con mayor rigurosidad. Sin dar mayor narración al encuentro (partido equilibrado por ambos bandos con los dos goleadores que todo el mundo esperaba, Messi y Cristiano), cabe mencionar que el final dejó un amargo sabor para los dos equipos, porque ambos tuvieron claras opciones de ganar, con un resultado justo de 2-2.
Ese día había ido a visitar a un viejo amigo del colegio, de la ruta del colegio y de mi barrio, pero que he dejado de frecuentar por obvias razones de distanciamiento en nuestras vidas cotidianas. Juan Diego Martínez se graduó un año antes que yo (2007) del Colegio Andino – Deutsche Schule y empezó a estudiar inmediatamente después ingeniería industrial y, poco después, también biología en la Universidad de Los Andes de Bogotá. Llegué una hora antes a su casa en Cedritos para ir a comprar un six-pack de cervezas Poker y desayunar algo en el Kiosco del barrio. Una vez en su casa encendimos el televisor y empezamos a ver y oír toda la previa del partido. La mamá de Juancho, Sofía, pronto se preocupó por traernos unos pasabocas y, al cabo de un rato subió también el padre, Alfonso, a ver el partido. Laura, su hermana, también estaba pendiente del encuentro, aunque bastante más distraída con sus asuntos por facebook en un computador portátil. Y así fue el escenario durante el encuentro.
Juancho es un hincha completamente imparcial y, no obstante su condición de hincha blaugrana, sabe reconocer cada buena jugada del Madrid, al igual que las decisiones incorrectas para ambos bandos por parte de la terna de jueces. Eso sí, cuando hacía gol el Barça, saltaba de alegría y me cantaba a fuego a mi oído merengue los goles del ‘crack’ argentino. Juancho, de pinta dominguera, me comenta que prefiere ver los partidos solo en su casa, pues ahí puede ver con detalle cada jugada, cada comentario e incluso, como tiene DirecTV de televisión digital, puede rebobinar cualquier jugada, grabar partidos enteros y adelantar el entretiempo. Además me confesó que le repulsan todos los hinchas de fútbol, desde los colombianos hinchas de Millos, Nacional o el que sea, hasta los ‘tele-hinchas’ del Barcelona o Real Madrid que viven en Bogotá. Él es un admirador del fútbol como deporte y un consumidor del fútbol como producto, pero no tiene camisas del Barcelona ni bufandas, tazas o cualquier tipo de accesorio. Es hincha del Barcelona porque odiaba al Real Madrid en su época de ‘galácticos’. Aquella época en que el equipo blanco fue pionero en establecer el marketing y el modelo de empresa, más que de club de fútbol, y que les posibilitó comprar jugadores de la talla mundial de Zinedine Zidane, David Beckham, Ronaldo ‘O fenomeno’, Michael Owen o Luis Figo (procedente del Barcelona precisamente). Todos ellos adquiridos por más de 150 millones de Euros(desde 2001), con la ayuda del Banco Caja Madrid que es íntimo amigo del todopoderoso Florentino Pérez, y pagados del bolsillo propio con la venta de camisetas y de más productos.
 


Entraremos directamente a analizar toda esta situación que desde inicio de semestre venimos observando. Tenemos un altísimo incremento en el número de ‘hinchas a distancia’ que, específicamente, forman parte de un grupo de fans del F.C. Barcelona en Bogotá. La gran mayoría luce sus camisas del equipo los días que juega el club y, por lo general, vienen estampadas con el nombre y dorsal de sus ídolos. En los bares aledaños a las universidades suelen congregarse los jóvenes para ver junto con sus amigos los espectaculares partidos. En estas ocasiones es muy frecuente ver roces verbales de todo tipo, aunque raras veces evolucionan a agresiones físicas, que permiten ver hasta qué punto están dispuestos a llegar por su equipo. En algunos casos específicos, por ejemplo (Mateo Luna, Carlos Piza, Daniel Hernán y Juan Martínez), tenemos, sin embargo, tipos diferentes de hincha que a simple vista se camuflan entre la banalidad de la masa. Entremos en discusión.

No es una casualidad que en Colombia haya una cantidad enorme de aficionados del F.C. Barcelona y del Real Madrid, no sólo porque hablemos el mismo idioma o seamos, en gran medida, descendientes lejanos de la corona ibérica, sino que además la generación actual de jóvenes, nacidos a finales del siglo pasado, ha visto crecer y desenvolverse a estos dos gigantescos clubes de manera exorbitada. En el caso del Real Madrid, podemos decir que en los años 1998, 2000 y 2002 ganó el máximo trofeo de clubes de Europa, consolidándose así como el mejor club del siglo XX y, por consiguiente, el mejor club de la historia (no hay mucho más que un siglo de historia del fútbol como lo conocemos hoy). Fue en este punto crucial que el Madrid empezó, bajo la presidencia de Florentino, a gastar millonadas sin precedentes en jugadores consolidados como estrellas Su máxima adquisición en 2001 fue el francés de origen argelino Zinedine Zidane proveniente de la vechia signora, por una cantidad de ca. 70 millones de Euros. Una suma que no se había visto desembolsar por ningún jugador anteriormente y que significó una ola de críticas hacia lo que parecía ser un capitalismo futbolístico salvaje y desleal.  Cabe mencionar que el F.C. Barcelona estuvo esa época en crisis, bajo la cual varias veces ni siquiera participaban en competencias europeas y salían goleados por el Real Madrid seguidamente.

Todo lo anterior generó, a primera vista, un crecimiento en la hinchada del Real Madrid a nivel global, sobre todo en los niños que van muchas veces por el equipo que es mejor (es el caso mío). Pero no todos los niños van por el mejor siempre, es frecuente la rebeldía en los niños, la testa contra la corriente y la insubordinación, así que algunos de los niños y adolescentes optaron por ser del Barça, como motivo de rechazo hacia el imperativo club blanco. Es este el caso de Juancho y Mateo, que por fastidio hacia la hegemonía madridista, prefirieron vestirse de azul y grana y rebelarse contra la moda que florecía en ese momento. Todas estas decisiones que los niños y adolescentes tomamos apresuradamente en su momento, aún hoy perduran en nuestras vidas y siguen moldeando nuestras pasiones y nuestros gustos.
Lo curioso es que esta misma situación se empezó a dar con el Barcelona hace unos 8 o 9 años, cuando el Barcelona fichó a la estrella emergente del Paris Saint-Germain Ronaldinho de Assis Moreira, acompañado de Samuel Eto’o y el portugués-brasilero Deco. Esta época vio renacer al olvidado club azulgrana, que de la mano del crack brasilero, volvió a ganar la Champions en 2006. Todo esto acompañado de una inversión monetaria considerable y de un modelo de marketing propio del Real Madrid. La compra de jugadores de la talla de Thierry Henry de Arsenal, Ludovic Giuly del Mónaco, el sueco Hendrik Larsson, Eidur Gudjohnsen del Chelsea y varios nombres más, que no recuerdan al Barcelona de hoy en día que prefiere criar ‘cracks’ en su cantera conocida como La Masía. La balanza se había inclinado hacia el Barça y así lo hizo también la hinchada. Todo esto de la mano de otro magnate homólogo de Florentino Pérez, el controversial Joan Laporta. Así las grandes diferencias a nivel futbolístico entre catalanes y castellanos, se limaron desde un punto de vista más objetivo.

Esto, para sorpresa grata mía, lo supieron identificar los hinchas con los que tuvimos contacto. Tanto Mateo, como Daniel y, más aún, Juan Diego saben reconocer que el fútbol se ha convertido en un inmenso mercado y negocio y que la proliferación de hinchas tanto del Madrid en su época, como del Barcelona en la actualidad es producto del marketing y los medios de comunicación. Por ello muchos de los hinchas del Barça y del Real saben callar y aceptar a la hora de un partido o una discusión. Quisiera arriesgarme en decir que esto tiene algo que ver con la decisión de ellos en no ponerse camisas del Barcelona los días de los partidos, para no parecerse a la masa de nuevos hinchas –como lo fueron en su momento los del Real–. De todas maneras no podemos afirmar que ellos ya no sean hinchas y que todos ellos se hayan convertido en pasivos espectadores del juego 11 contra 11. Ellos siguen prefiriendo a su equipo y naturalmente las discusiones entre los dos bandos suelen alargarse por la complejidad del asunto, pero todos ellos argumentan a favor del Barcelona pues afirman que ello sí cambiaron el modelo de fichajes por el modelo ajaxiano de la formación en la cantera. A favor de esto hablan Lionel Messi, Andrés Iniesta, Carles Puyol, Xavi Hernández y muchos otros jugadores que han crecido desde pequeños en las divisiones inferiores.