viernes, 30 de noviembre de 2012

Mi prima Alejandra, por Mateo Luna Navia


En esa búsqueda de hinchas del fútbol a distancia, tuve la oportunidad de compartir impresiones con Alejandra Ramírez, bogotana de 27 años. Es abogada, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana en el año 2009.

Conozco a Alejandra desde hace varios años, y nunca había visto interés alguno por el fútbol, ni en ella, ni en ninguno de los miembros de su familia. Alejandra vive rodeada de abogados; sus dos padres, su hermano mayor y ella. Además, su hermana pequeña cursa actualmente tercer semestre de derecho. Mi cercanía con ella está determinada por lazos familiares, y es por eso que puedo decir que nunca nadie estuvo interesado en el fútbol (ni por practicarlo ni por seguirlo) en su entorno más cercano. Más allá de algún comentario de su padre en favor de Santa Fe, aunque no tuviera idea de la goleada recibida por el equipo de sus amores en los días anteriores, nadie habló jamás de fútbol en esa casa. La última conversación al respecto que tuve con su hermano transcurrió alrededor de tres años atrás; intenté explicarle durante algunos minutos qué era la UEFA Champions League y por qué se hablaba tanto de esta competición, pero Emilio simplemente no tenía ningún interés, así que desistimos.

Fue por ese conocimiento previo que me sorprendió mucho cuando, viendo el partido de Italia contra Inglaterra de la pasada Eurocopa, Alejandra se sentó a mi lado y comenzó a gritar arengas furibundas. Sus comentarios no tenían filtro, desde elogios a la belleza y caballerosidad de los ingleses, hasta la efectividad y destreza impresionante de su juego (destreza de la que poco se veía en el televisor), sin olvidar que los italianos eran feos, narizones y, sobretodo, sucios. Así eran, así son, no se bañan, yo qué culpa. El partido terminó empatado y vinieron los penales, Alejandra parecía necesitar un médico, iba a infartarse, yo intentaba no desviar mi atención del televisor, pero no podía dejar de impresionarme con la infinita pasión surgida de no sé dónde ni cuándo. Cuando Andrea Pirlo (ese italiano sucio, desagradable y narizón) se paró frente al balón y le dio una sutil patadita que engañó al arquero Hart y se metió en el arco, Alejandra hizo silencio absoluto. Ni siquiera ella, que no parecía comprender mucho del juego, podía obviar lo que estaba sucediendo, ese tipo era un monstruo. Italiano, sí; feo, sí; narizón, sí; hasta sucio, quién sabe; pero era un monstruo. Al final ganaron los italianos, y Alejandra balbució algo sobre el árbitro y los ingleses, pobrecitos, durante un par de minutos. Después, era asunto olvidado, fue a tomar un té con su mamá y, por supuesto, no hablaron de fútbol.

Tengo que confesar que tuve rabia durante el partido, no tanto por mi simpatía con el equipo italiano, sino por mi amor por el fútbol. No era admisible para mí que Alejandra Ramírez hablara con tanta propiedad y desatino de temas que, yo sabía, no conocía y no le importaban realmente. Pero al final, más allá de mi arrogancia, decidí entender este episodio como una de las cosas magníficas de este deporte, que puede emocionar a cualquiera, sin importar las circunstancias o los motivos. Al hablar con Lorenzo de su investigación, fue inevitable para mí pensar en Alejandra, en su “ser hincha”, en el contraste de su manera de vivir el fútbol con la mía. Por este motivo decidí preguntarle acerca del Barcelona, imaginándome de antemano las diferentes posibilidades. No habría soportado otros noventa minutos de fútbol a su lado, así que la invité a tomar un café y, sin contarle nada sobre mis intenciones, introduje el tema.

La mirada de Alejandra cambió, y nuevamente se convirtió en esa extraña Alejandra que había visto hace unos meses. Había dado en el clavo, mis sospechas eran ciertas, Alejandra era la fanática número uno, UNO, del F.C. Barcelona. Le pregunté desde cuándo era hincha del Barcelona, y respondió que desde que Messi había llegado. Comentamos sobre algunos partidos, algunos jugadores, y el estilo de juego del Barca. Me sorprendió saber que Alejandra no conocía sólo a Messi, sino que además admiraba a Alves, Busquets, Fàbregas, Villa y Puyol. Además estaba supremamente bien enterada del romance que tenía Shakira con Gerard Piqué, e incluso me dio la primicia de que iban a tener un hijo próximamente, declarando abiertamente sus celos hacia la cantante barranquillera. Yo expresé mis celos hacia el defensor culé que, no contento con pertenecer a semejante equipo, ganar millones y millones de euros, ser campeón del mundo y de Europa, tiene cada noche la obligación de desahogar sus numerosos problemas bajo las bien conocidas caderas de Shakira.

Al ver lo enterada que estaba, decidí profundizar un poco más y preguntarle por algunos de mis ídolos barcelonistas. En esta oportunidad no tuve tanta suerte, Alejandra no había oído nombrar nunca a Kluivert, Overmars, Rivaldo, Frank de Boer y algunos otros, a pesar de que  tiene siete años más que yo.

Terminó el café, terminó la conversación. Alejandra es una muestra de la efectividad del mercado, en este caso futbolístico. Es increíble cómo puede generarse un sentimiento que va más allá del interés o del gusto. Para mí, las pasiones fueron siempre innatas, pero viendo este tipo de fenómenos día a día a mi alrededor, está claro que debo reconsiderar esa posición.

La "Pola" Distintiva


Repitiendo experiencias pasadas, y tomando conocimiento de estas, una de las propuestas que traemos a colación, también está fundamentada en la fructuosa relación con el alcohol y la experiencia de compartir con los amigos.

Esta vez, de trata de la denominada, Pola Distintiva, una cerveza, de la marcas interesadas decorada con los colores de los principales equipos de fútbol del mundo, los que tengan más seguidores, y en todas ellas sin usar escudos, para así evitar el sobrecosto por derechos de autor. La Pola distintiva Blaugrana tendría una equiqueta mitad azul y mitad roja, y en el centro, con su color amarillo clásico, el título de la compañía (Águila, Poker, Etc), y la de su rival, por el contrario estará compuesta por una etiqueta blanca, quizá adornada con franjas azules o doradas, dependiendo el tono de la camiseta de la temporada, para así fomentar la pertenencia del hincha hasta con su cerveza, y darse cuenta qué tan sectorizado está el bar, con quienes debería socializar, en dónde debería sentarme. La pola distintiva ayudará al hincha sin objetos del equipo, le hará uno más del bando.

El Capitá del pub



En nuestro análisis, el recorrido etnográfico nos ha mostrado la fortuita relación entre alcohol y fútbol, los hinchas colombianos (almenos los sujetos de nuestro estudio) tienden a acompañar su experiencia con bebidas alcohólicas (siempre comenzando con cerveza), y nuestra formación como diseñadores, nos ha hecho sentir en dicha relación una importante oportunidad de diseño, donde la gestión de Marketing puede aumentar las ventas,  y el sentido de pertenencia por la marca y por el equipo, donde se fomente sanamente el conflicto y lleve a los estudiantes a pasar un rato ameno.

El emblema de Capitán, otorga al portador una superioridad autoritaria sobre sus compañeros, el capitán deberá ser una figura de mando, que tomará decisiones relevantes en el campo y un emblema para los suyos, el capitán debe ser el león que más fuerte ruge, siendo así, proponemos un componente de diseño que venga rodeando una cerveza en nuestro combo de 6 (comúnmente denominado como cubeta), el cual sea una banda de Capitá (El Capitán catalán) y que al azar pertenecerá a uno de los hinchas en la mesa, esto aumentará el consumo (dado que solo vendrá en la presentación de 6) y fomentará ese susodicho conflicto, que tanto atrae a los usuarios.



La etnografía no futbolística


Usualmente, las etnografías que hemos venido realizando se han caracterizado por desarrollarse en un contexto netamente futbolístico, si bien, se ha visto amenizado por la tan mencionada relación entre alcohol – deporte – competencia, el discurso para acercarse al hincha y a su intimidad siempre ha sido el mismo, el fútbol.

Si bien ha resultado fructífera nuestra excusa, en este punto de la investigación de torna escaso el dialecto sobre los mismos temas, Hoy, un viernes (caracterizado como el día de relajación) investigaremos en un contexto más próximo a los hinchas del club, tratando de obtener respuestas más profundas a los mismo interrogantes que hemos planteado desde el principio de nuestra investigación.

Es usual, que el tema deportivo surja entre el público masculino (Con menor frecuencia que el tema de conversación sobre mujeres), y esta vez, avivados por los nuevos integrantes de “la manada” comenzó la discusión futbolística, la cual rápidamente encaminé hacia el por qué éramos hinchas de uno u otro club, sin duda las respuestas triviales fueron las primeras en surgir “Por su estilo de juego, Historia, desde pequeño soy hincha”, pero ninguno de ellas da un fundamento teórico a nuestra búsqueda; cuando el debate ahonda más y más, respuestas más sensatas afloran “cuando era pequeño, me gustaba el real, todos los jugadores importantes estaban ahí: Beckam, Casillas, Hierro, Ramos, Figo, Raúl… pero, con el tiempo muchos dejamos de ser del Real, perdió fama, salió Ronaldinho y ahí me gustó el Barcelona. A la vez que surgían estas declaraciones estaban las respuestas más esperadas de nuestro contexto: “Voltiarepas, faltón, entre otras”. Y luego entre chistes concluían como el hecho de ser campeones era la motivación constante para los hinchas, nadie quería la camiseta de un equipo perdedor, todos los esfuerzos del club eran valiosos.

Siendo así, realmente notamos cómo hay dos factores que sin duda han fomentado la creación de todos los pseudohinchas colombocatalanes, el éxito y la rivalidad, es por eso que nadie es hincha del Espanyol, de L’Hospitalet de Llobregat o inclusive del Getafe, todos “al otro lado del charco” queremos vanagloriarnos de los grandes, ninguno está interesado en ver la liga C, D, o F del fútbol español todos queremos ver a los grandes, queremos ser ellos.

Sintetizando.



Durante cuatros meses hemos venido trabajando sobre un grupo de personas aparentemente fácil de segmentar: hinchas del F.C. Barcelona en Bogotá. Es así de sencillo, se es o no se es hincha. Punto. Son numerosos los aficionados a este equipo –quizá el más popular de esta década, no solo en Europa sino en el mundo entero–, por lo que no se deberían presentar mayores inconvenientes a la hora de hacer un trabajo de campo o una etnografía. Incluso, hemos tenido otra gran facilidad: la mayoría de estos hinchas –cabe aclarar, o mejor enturbiar, que la palabra ‘hincha’ no define muy bien su propia esencia, pero a eso llegaremos más adelante– tiene nuestra edad (entre 18 y 30 años) y, además, muchos de ellos estudian en la universidad. Así pues, el estilo de vida que estamos analizando desde un punto de vista antropológico y sociológico se parece mucho al nuestro. Todo apuntaba a que no tendríamos inconvenientes en nuestros estudios y que podríamos hacer un buen trabajo.

El objetivo del estudio etnográfico sobre los hinchas del Barça en Bogotá es diseñarles  a estos ‘algo’, bien sea para el consumo, el mercado, el bienestar común, para mejorar alguna situación o, en fin, diseñar algo para los aficionados. Pero existen muchas maneras de ser hincha –una de ellas es la curiosa forma contemporánea del ‘tele-hincha’ o ‘hincha a distancia’ que hemos analizado– y eso conlleva a que existan también muchas maneras de entender el fútbol, las aficiones y los encuentros sociales alrededor del tema. De tal manera, uno de los primeros pasos en nuestra investigación fue definir al hincha. ¿Qué lo hace hincha? ¿Por qué se es hincha? ¿Cómo se desenvuelve como hincha?

Sin embargo, deberíamos hablar antes del fútbol en general, a grandes rasgos, y luego entrar en el detalle del hincha.

El fútbol es quizá el deporte que más ha crecido a nivel global en los últimos 100 años, y ha sufrido cambios que le han ayudado a convertirse en el equivalente moderno de las luchas greco-romanas y los antiguos Juegos Olímpicos. Es la nueva cuna de leyendas, mitos y semidioses que campalmente batallan por hacerse a la victoria; pero también es el nuevo ‘pan y circo’ u ‘opio del pueblo’ que aletarga y curiosamente también despierta a masas. Hoy en día es uno de los negocios más grandes del planeta y su máximo organismo, la FIFA, posee un estatus similar al de la ONU (algunos países prefieren ingresar antes a la FIFA que ser aceptados por la ONU, es el caso de Islas Salomón). Casi todos los países del planeta tienen una liga nacional que se disputa todos los años y/o una selección nacional de fútbol que compite por entrar en los grandes torneos continentales y mundiales. El balompié ya no es solo un deporte, es un metasujeto que ha logrado inmiscuirse en una gigantesca porción de la vida de los humanos en la Tierra.

Creo que ha llegado a todo el mundo, en gran medida, por su simplicidad. Es fácil de jugar: no se necesita nada más que un objeto al cual darle patadas y dos piernas para poder correr detrás de aquél; se puede jugar sobre asfalto, césped o gravilla, y sobre muchísimas otras superficies medianamente regulares y duras; se puede jugar solo o con más personas y, en un primer plano, no requiere de talento o disciplina para practicarlo. Además tiene algo que no es común en los deportes en general: las manos están prohibidas (claro está que el arquero en un juego normal de fútbol sí las usa; en general, el fútbol es con el pie, foot-ball) y eso le da un carácter diferenciador único respecto a la inmensa mayoría de deportes. Me atrevería a especular una cosa más, y es que el fútbol ha crecido como lo ha hecho porque el hecho de dar patadas nos complace profundamente, hace que liberemos mucha más energía y fuerza en un solo golpe que haciéndolo con las manos o brazos. Pero repito, es una especulación tan intuitiva como frágil.

Pasemos a la otra cara de la moneda del balompié. No solo se trata de un deporte en el cual se compite, se juega, se divierte, se gana o se pierde, se trata de un fenómeno socio-cultural de escala global que involucra más gente que la que lo practica. Basta con analizar al F.C. Barcelona, y por ejemplo, vemos que, además del fútbol, tiene equipo para muchísimas otras disciplinas (baloncesto, balonmano, fútbol sala y todo esto tanto masculino como femenino), tiene alianzas con fundaciones como UNICEF y Qatar Foundation e históricamente ha sido uno de los símbolos del movimiento independista catalán y, hoy en día, es uno de los clubes con mayores utilidades anuales en todo el mundo (cercanas a los 500 millones de Euros al año). En este orden de ideas, ya habríamos relacionado a millones de personas con un único nodo en común: el F.C. Barcelona. Y ahora bien, por fin, faltarían sus seguidores, sus aficionados, sus hinchas y sus admiradores.
Como el F.C. Barcelona es un club español de la comunidad autónoma de Cataluña, sus fieles seguidores son, a primera vista, catalanes de Barcelona que siguen al equipo de su ciudad (también está el RCD Espanyol). Pero históricamente existe un hecho crucial que divide a España en dos bandos: la dictadura de Francisco Franco durante casi cuarenta años hizo que España se dividiera futbolísticamente entre el Real Madrid C.F. y todos los demás. Sin embargo, solo fue el F.C. Barcelona el que pudo hacer frente al Real Madrid (si vemos el palmarés general de la liga española notaremos que el Barcelona y el Madrid se han quedado con 80% de los títulos totales) y por ello ha crecido esa rivalidad acérrima hasta el punto en el que lo vivimos hoy.

Junto y paralelo a todo el contexto futbolístico de España, ha crecido, sobre todo en los últimos 20 años, otro tipo de fanaticada fundamentalmente diferente: los seguidores de otros países, aquéllos que hemos venido llamando ‘hinchas a distancia’. Son aficionados de un equipo al que, en muchos casos, jamás han visto jugar en vivo, jamás han ido al estadio y muy probablemente ni siquiera han ido a la ciudad de donde es el quipo. En el caso de los colombianos lo único en común es el idioma y un pasado remoto y fracturado. Pero no por ello no son hinchas o aficionados, sino que son otra especie de la fauna fanática abismalmente diferente de los ’auténticos’ culés. Son hinchas debido a los medios de comunicación masivos (televisión, radio, prensa, internet, entre otros) que les posibilitan ver los partidos, opinar acerca de los partidos y tomar partido de estos hechos globales. Pero estos hinchas no se identifican con Cataluña, ni contra España o contra Franco, tampoco heredaron su devoción de la familia, más bien su postura se ha formado a partir de las noticias en televisión y en periódicos, de los comentarios y artículos que los periodistas hacen respecto a estas entidades. Es un ejemplo perfecto de la influencia de las modas posmodernas y de la globalización sobre nuestros estilos de vida.

Ahora bien, por último debemos sintetizar las observaciones que hemos realizado acerca de los hinchas bogotanos del Barça. Existe un punto en el que convergen casi la totalidad de los hinchas: los partidos se ven por televisión y, por lo tanto, es un evento de consumo masivo. Todos los partidos que vimos con cada uno de los hinchas, los vimos frente a un televisor, como no podía ser de otra manera. Pero dentro de este hecho, existe otro punto convergente en la mayoría de hinchas: mientras se ve el partido se consume algo de beber y/ o algo de comer. Un hecho casi que inevitable frente a un espectáculo por televisión. Pero además, cabe resaltar, la mayoría de bebidas que se consumen en este tiempo son bebidas alcohólicas. Aparte de estos tres hechos cruciales, es dificilísimo encontrar más convergencias, ya que los ‘tele-hinchas’ son tan diferentes entre ellos como lo es la gente en general, sin segmentaciones poblacionales. Es decir, cada cual tiene su propia vida con su propia familia, cada cual le gusta otra música, otra comida y otras necesidades en general. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

Entre más grande, más ruido hace al caer


En el contexto de esta etnografía analizaremos un partido que por su devenir, fue distinto a los analizados en el semestre, muchos se preguntarán, ¿qué hizo distinto este encuentro de los predecesores?, o ¿qué harán los hinchas para marcar diferencia? La respuesta es simple, si analizamos el progreso del equipo nos encontraremos con un record histórico de 12 partidos ganados en liga, 1 empatado y 4 en champions league victoriosos; lo que será distinto en este partido será que el FC Barcelona, perderá por primera vez desde el inicio de temporada, poniendo en duda la clasificación a la siguiente ronda.

El partido comienza en Glasgow, escocia, a miles de kilómetros de nuestra locación (Hayuelos, sector occidental de la ciudad), la casa de Ángel ya era territorio conocido a la hora de ver partidos, las etnografías, el fútbol y el alcohol permitieron que se fundara una cordial relación, que ahora nos arropaba bajo un mismo techo a ver jugar al Barcelona.

Todo comenzó al abrir la puerta de tu casa, al principio notar que no tenía puesto su habitual indumentaria (Camiseta, saco, entre otras), lo que formaría uno de mis temas de conversación una vez comenzará el partido. Nos sentamos en la decorada sala (Aún Halloween) a esperar el silbatazo inicial, con el comienzo del partido, comienzas las habituales charlas sobre la alineación, y entre tanto se me ofrece una cerveza, al recibirlo realizo la primera pregunta “¿ y… su camiseta del Barça? ¿ Por qué no se la puso hoy? A lo que él respondió quizá lo más anecdótico de la jornada “Hoy es un partido que no es vital, el Celtic es un equipo menor de escocia, seguro va a ganar el equipo” , luego de eso todo lo demás pierde importancia, el Barcelona pierde por la mínima en Glasgow, aún no se clasifica a los octavos de la Champions y las conductas previas se repiten una y otra vez, pero haremos un análisis a fondo de la pequeña frase que repentinamente cambió el rumbo de la etnografía.

Varios factores congruen en la frase, la confianza en la fuerza del equipo, pero más allá creo que hay otro factores que motiva al hincha a ser fanático del Barcelona, las alegrías ajenas que se transforman en propias (Ya lo decía un documental “derepronto” que pensar después de un partido “qué bien jugamos” era como pensar después de una porno: “qué bien follamos”), y al ver la gloria que rodea al equipo, alejarse del quehacer diario ausente de alegrías, cuando se vanaglorian de lo que sucede en la cancha, empequeñecen al rival, pero asimismo, cuando caen, caemos todos, víctimas de la burla sufre el hincha, por eso principalmente creo que el FC Barcelona ha tenido tanto auge en la última década, pq al tener tan buen rendimiento, se aumentan las alegrías y se reduce las perdidas, el Fc Barcelona no es un arma de doble filo, la gente: “va a la fija”. 

jueves, 18 de octubre de 2012

Siguiendo los medios: Colombia


A continuación veremos imágenes de los principales diarios deportivos del país, El tiempo y el Espectador, asimismo analizaremos la reacción de la prensa relacionada con la hipótesis que hemos propuesto previamente.







Es evidente que en los diarios deportivos solo se tocan 2 temas: Colombianos en el exterior (James, Falcao, Guarín, entre otros) y la clarísima rivalidad más fuerte del planeta, FC Barcelona Vs Real Madrid, el clásico que paraliza al mundo titulan unos, y de cierta manera es así, es una guerra mediática donde cada uno toma partido, acá no existe lo de “el que gane me hace feliz” , todos quieren que gane el propio y esto cada vez da más bases  a la teoría, que la forma competitiva en la que nos criamos (recordemos el refrán de un padre a su hijo “si quieres ser barrendero, deberías ser EL MEJOR BARRENDERO) y esto nos llena de esta sed de competir, el FC Barcelona es un club que llena de alegría a sus fanáticos y fundamente una buena fuente de conflicto, de discusión y asimismo de alegría.

“A los dijes”


En esos enlaces cordiales que se realizan gracias al fútbol, recibí una invitación a ver el partido donde un conocido, amigo de un amigo del que hemos hablado previamente en otras etnografías Ángel Pulido, un joven de 21 años estudiante de la javeriana, e hincha plenamente declarado del club, su hogar está ubicado en Hayuelos, junto al centro comercial, y una zona bastante alejada de nuestro perímetro de trabajo que nos permitirá estudiar un poco más a fondo el hincha, así pues, en esta ocasión, realizaremos un análisis objetual de la forma de vivir de este hincha en particular y todos los objetos de culto alrededor del club.

Al entrar, vemos su biblioteca, como todo estudiante de filosofía, llena de libros de esta materia: La república, meditaciones metafísicas, libros de Lock, Espinoza entre muchos otros, ahora bien, paulatinamente comenzamos a evidenciar cosas propias del acto de ver fútbol, la camiseta, esta vez de la temporada 10/11 con el dorsal del Capitá y con ella, la banda característica del Capitán en Cataluña, la bandera a franjas roja y amarilla, y es acá cuando surge la primera inquietud, un tópico para romper el hielo “¿dónde consiguió la banda de capitán?” dado que tras mi experiencia de vivir en Cataluña, se que solo se consiguen en las FC Botiga Store en Europa y él me dijo que había sido un presente, de cuando su mamá estuvo en Holanda y pasó por Barcelona, al igual que unas pequeñas copitas para shots de alcohol, las cuales aún estaban selladas, le pregunté el porqué y me dijo que aún está esperando una ocasión especial, que llevan 2 años selladas, acá podemos ver como es capas de atesorar un objeto destinado para usarse en la cotidianidad, y manteniéndolo sellado se niega el objeto en si, un objeto diseñado para usarse, en una estantería siendo exhibido.








De repente, llegó la mamá de Ángel, y cuando entró oímos a Ángel gritando, “mamá ya casi empieza el partido ponte la camiseta” la mamá, saludándonos entre risa preguntó cuál quería que se pusiera y él le pasó una, haciendo evidente como la unión hace la fuerza, nos sentimos más seguros cuando estamos juntos, y siendo así 4 hinchas del Barcelona y la mamá de uno de ellos, nos disponemos a ver el partido.


El rito se repite, una y otra vez la gente se angustia con los goles del rival, y festeja los del Barcelona como propios, un partido llena de adrenalina a la gente, pero al final, con una victoria del Barcelona y desde un lugar distinto a un bar podemos evidenciar el conflicto en su punto más alto, la pelea de las redes sociales, vemos hinchas discutiendo sobre el partido, regocijándose, jugando a ser técnico, presidentes del club y hasta jugadores, esto paulatinamente ratifica un poco mi teoría, el FC Barcelona quizá solo es un producto del pasado fanatismo por el Real Madrid (Al menos en nuestro contexto próximo) y esta relación conflictiva alcanza su nirvana en la confrontación con el opuesto.